miércoles, 14 de enero de 2015

La competencia tiene valor en sí misma


Patricio Delgado P.*



En una lectura rápida de las Bases Curriculares de la Educación Física (2013), de primero a sexto básico, me detuve en un punto que en una distraída lectura anterior no había reparado. Sin embargo, ahora con una lectura más intencionada, aparece casi como una bofetada en la cara, por la violencia (desde mi perspectiva) que subyace en esa afirmación. El párrafo que menciono se puede leer en la Introducción de las B.C., en el punto subtitulado como: Iniciación Deportiva; página 163. Destaco en negrita aquello que considero más fuerte dentro del párrafo.

“Los estudiantes (desde quinto básico) deben aprender que la competencia tiene valor en sí misma, que involucra una serie de beneficios, independientemente de los ganadores o perdedores. Por ejemplo, en la competencia deportiva se potencian valores como el traba-jo en equipo, la solidaridad, la perseverancia, el esfuerzo y el trabajo en torno a metas específicas. (163)”.

Tengo mis dudas, ¿La competencia tiene valor en sí misma? Entiendo que la esencia de la competencia es ganar, si alguien gana, alguien pierde. Es una guerra que necesita ser controlada porque en la confrontación ambos rivales quieren ganar, no existe otra alternativa. La competencia se relaciona con la conquista no con la colaboración. ¿Qué valores pueden manifestarse ahí?

Veamos que sostienen al respecto dos estudiosos sobre el tema:

Maturana (1977): “La sana competencia no existe. La competencia es un fenómeno cultural y humano no constitutivo de lo biológico. Como fenómeno humano la competencia se constituye en la negación del otro,… la victoria de uno surge de la derrota del otro…”

Si aceptamos lo fundamentado por don Humberto Maturana, podríamos afirmar que ninguno de los valores que se señalan en las Bases Curriculares, como propios de la competencia, están en ella. Entonces, ¿Dónde los encontramos? Estos valores surgen solamente desde el accionar del profesor o profesora. Únicamente ellos, con su intención, sus metodologías, su compromiso y su actitud amo-rosa, pueden impregnar o “sanear”, la competencia.

Contreras Jordán y García López (2011), señalan, “Los juegos y los deportes, como contenidos de la Educación Física, por sí so-los no constituyen elementos de mejora del comportamiento de los jóvenes, sino que, muy al contrario, es la acción intencional del profesorado la que puede provocar dicho cambio”

Y precisan aún más esta afirmación, con un argumento simple y por lo mismo, muy evidente.

“El deporte no educa por sí mismo, ya que si eso fuera así, bastaría poner a practicar a niños y adolescente de todo el mundo deporte, para que viviéramos en una utopía”.
Considero desorientador que las B.C. contengan una afirmación de este tipo y además señale que “los estudiantes así lo deben aprender”. Lo bueno es que se refiere sólo a los estudiantes, no a las estudiantes.

Sobre todo en educación, debemos tener cuidado con las palabras, Maturana dice,… “las palabras no son inocuas y no da lo mismo que usemos una u otra en una situación determinada.” Otorgar a la competencia, valores esenciales, al menos en educación, me parece no ser una afirmación que pueda obtener un respaldo argumentativo muy sólido. Desde la educación física, la competencia, podríamos considerarla, únicamente, como una herramienta, una instancia y un espacio que nos ofrece la oportunidad para mostrar y trabajar los valores sociales que se estiman necesarios para la convivencia en la paz.

Pero, este espacio no se produce porque en la competencia estén impregnado los valores que se
sugieren, sino porque precisamente, siendo más alta la probabilidad de encontrar en ella, la expresión de comportamientos contrapuestos a estos valores, la que la transforma en terreno apto para el cultivo de los mismos, (pido disculpa por la analogía), igual como emerge desde el fango, las raíces del loto para regalar su flor.

Y esta es la tarea del o de la docente de Educación Física, que la esencia separativa que posee la competencia, se transforme en el nutriente óptimo para el florecer de los valores que esta no posee y equivocadamente se le otorga.

Finalmente, cito a Terry Orlick, “La cooperación está directamente relacionada con la comunicación, la cohesión, la confianza y el desarrollo de las destrezas para una interacción social positiva”.

BIBLIOGRAFÍA:
Maturana, H. (1977). Emociones y lenguaje en educación y política. Chile:.
Dolmen. Orlick, T. (2001). Juegos y deportes cooperativos. España: Popular
MINEDUC. (2013). Bases Curriculares de Educación Física. 2013, de MINEDUC Sitio web: www.curriculumenlineamineduc.cl/605/w3-propertyname-550.html
Contreras, O.. (2011). Didáctica de la Educación Física. España: Sintesis.


*Profesor Ped. en Educación Física

Mi intercambio


Ainhoa Ancizu Oscoz*




Todo comenzó como un sueño, una aventura que llevaba mucho tiempo queriendo emprender. Debo confesar que al principio estaba muy nerviosa y emocionada, pero también sentía un poco de miedo e intriga por lo que me depararía en estos cinco meses alejada de mi gente, de mi tierra.

Ahora, cuando esta aventura está a punto de acabar, miro hacia atrás y puedo decir que, sin ninguna duda, realizar este intercambio ha sido la mejor experiencia de mi vida.

Gracias a este viaje he descubierto un país increíble con paisajes y lugares mágicos. He podido conocer una nueva cultura, una nueva gastronomía y nuevas formas de vida.

Pero no solo he conocido nuevos lugares, sino que también he podido conocerme un poco más a mí misma. Durante estos meses me he tenido que enfrentar a miedos y temores, he tenido que asumir nuevas responsabilidades, he vivido situaciones en las que jamás había estado y todo eso ha hecho que conozca partes de mí que desconocía.

Y es que este viaje ha sido un constante aprendizaje. He aprendido mucho a nivel académico, pero sobre todo a nivel personal. Realizar este intercambio me ha ayudado a abrir mi mente, a valorar la variedad, a apreciar las pequeñas cosas de la vida, a dar lo mejor de mí día a día, a enriquecerme como persona.

Pero, sin duda, lo mejor y lo que ha hecho que esta experiencia haya sido inolvidable han sido las personas que he conocido durante esta andadura. He tenido la suerte de conocer personas maravillosas de todas las partes del mundo. Personas que me han enseñado mu-chas cosas, con las que he compartido nuevas experiencias y he vivido momentos inolvidables.

En definitiva, gracias a este intercambio me he dado cuenta de que las mejores cosas de la vida no son cosas. Son momentos, son personas, son experiencias y vivencias y de todo eso me llevo cargada la mochila de regreso a mi país.


*Alumna de intercambio

La motivación y el aprendizaje


Marta Galleguillos*

Al hablar de motivación, nos adentramos en un término que reviste múltiples aristas y que tiene directa relación con una emoción o impulso que mueve e inclina hacia una acción. La motivación puede ser definida como el deseo de satisfacer una necesidad que lleva al ser humano a realizarse y sentirse satisfecho consigo mismo. Esta emoción es la que permite finalmente que exista coherencia entre lo que se necesita y lo que satisface esta necesidad.

En el ámbito de la educación la motivación adquiere una vital importancia para lograr más y mejores aprendizajes. Es por esto que la gran problemática que encuentran los profesores iniciados está justamente en el cómo motivar a sus alumnos, conservando el ánimo para aprender, el entusiasmo para preguntar, la constancia para ejecutar la tarea y, en definitiva. el gusto por conocer y
comprender. Esta tarea no es menor, considerando además la diversidad de asignaturas, contenidos y experiencias en las que participan los estudiantes dentro de un programa determinado, con horas o secciones de tiempo estructuradas, con numerosos cursos, con pocos o variados recursos y un espacio no siempre óptimo. Al considerar estos factores nos referimos a un tipo de motivación, denominada “motivación extrínseca”, es decir, aquella que proviene de lo externo, pero que finalmente cuando existe, puede producir un deseo de realizar la acción con certeros resultados, mientras que al no existir puede incluso generar un rechazo hacia ella.

A menudo los estudiantes de nuestro sistema escolar, e incluso en el sistema universitario, manifiestan una motivación extrínseca, es decir, aquella que proviene de estímulos exteriores y que los mueve a estudiar, atender en clases, repasar, hacer trabajos, rea-lizar acciones y procedimientos. La gran motivación extrínseca podría ser la nota, la actitud del profesor que premia o refuerza, la complacencia de los padres, la admiración de los compañeros, los recursos e instrumentos que hacen sentir placer para cumplir la meta, etc. Es en este tipo de motivación donde los padres y docentes han desarrollado una serie de recursos para lograr que los niños y jóvenes desarrollen sus capacidades a través del aprendizaje. No obstante, los esfuerzos a ve-ces no son suficientes, o bien no van en la dirección correcta, puesto que es necesario considerar también la motivación que surge de condiciones internas propias de cada individuo, según sus propios intereses, sus rasgos de personalidad y sus propios sueños. Es en esta última palabra, derivada de los pensamientos que cada persona puede tener respecto a lo que le gustaría hacer, donde se encuentra la motivación intrínseca, es decir, aquella que mueve al individuo por la propia satisfacción en el cumplimiento de un sueño o meta. En este sentido hablamos también de una auto-motivación, o de una persona auto motivada, cuando no requiere que las condiciones externas sean buenas o ideales para sentir el deseo de realizar una acción y en este caso, una búsqueda del aprendizaje.

Citando el documento “Marco para la buena Enseñanza”, elaborado y distribuido por el Ministerio de Educación, podemos extraer del segundo dominio denominado “Ambiente propicio del aprendizaje”, los conceptos que hablan de calidad de los aprendizajes y el contexto bajo el cual sugiere que se
se logren, estableciendo dependencia con componentes sociales, afectivos y materiales. Es en este dominio donde se sugieren diversas estrategias y condiciones que colaboran en un ambiente que finalmente sea motivador para el aprendizaje y logre desarrollar conductas que lleven a ejecutar los diferentes niveles de pensamiento que incluyen habilidades y destrezas cognitivas y procedimentales, para que el alumno final-mente se desarrolle alcanzando una motivación intrínseca hacia el logro de metas para lograr aprendizajes.

Cabe señalar que no todos los aprendizajes se logran dentro de la sala de clases, más bien, es en ésta donde se debiera dar la motivación extrínseca para que el alumno practique, realice tareas y busque mecanismos para aprender des-de su motivación intrínseca. Cuando esto logra generar placer en el estudiante, por el solo hecho de ver satisfecha una necesidad de aprendizaje, estamos ante los efectos de una motivación intrínseca que se ubica en un proceso de mayor madurez del individuo y mayor valoración también respecto a sus propias metas. Es así que en la etapa de la niñez, los estudiantes tienden a motivarse más por los estímulos y situaciones más significativos para ellos, mientras que los estudiantes más grandes, suelen motivarse por la consecución de metas. Estas dos caras de la motivación intrínseca, obedecen entonces al nivel de maduración del ser humano.

Se han realizado muchos estudios sobre aprendizaje y motivación, en los cuales se podría inferir que la motivación que debe rescatar el profesor responde a gustos e intereses de los estudiantes que es necesario considerar para la búsqueda de estrategias y recursos que colaboren a lograr los aprendizajes. Para aportar más a esta visión, podemos decir que la motivación permite lograr más y mejores aprendizajes, permite tener una buena actitud de los estudiantes hacia la clase, hacia el profesor y hacia sus propios aprendizajes. Y, finalmente, permite estimular nuevos conocimientos.

Ahora bien, se ha partido del supuesto, relatado por muchos estudiantes universitarios, que el hecho de estudiar una carrera ya les ayuda a auto motivarse por aprender en la disciplina escogida, y que, por lo tanto, sería un camino que los lleva a una profesión que ellos anhelan la mayoría de las veces. En este caso la motivación es el punto de partida. Ante esta creencia que subyace encubierta se deja tranquilo el afán de buscar estrategias motivacionales, que en algunas ocasiones podrían impedir a algunos profesores universitarios realizar una didáctica centrada en el estudiante en el ámbito emocional vinculada directamente hacia la motivación. Realizar una clase requiere de estrategias, pero muchas veces éstas apelan solamente a componentes intelectuales y exigen la comprensión, análisis del conocimiento sin un compromiso por hacerlo parte de su bagaje formativo partiendo de lo emocional.

La motivación es un bien deseable y necesario que es preciso conquistar en aras de logar
aprendizajes que perduren y sean significativos para el estudiante. Y esto, es precisamente porque la motivación es el impulso que requieren los estudiantes para conquistar sus propias metas y desarrollarse plenamente.


*Profesora Ped. en Artes Musicales

martes, 13 de enero de 2015

Nuestra última lucha (I)


Mario Cárdenas*

10 años después de “El Invierno de las Máquinas”

Las ultimas hojas terminan de quemarse, en aquel fuego que sé que jamás querré ver apagarse. Me aterra la idea de no ver todas las hojas quemarse, verlas reducidas a mero calor.

Aún recuerdo cuando uno de mis profesores me dijo: “La historia realmente no existe, solo existe la ficción histórica: nunca podremos decir realmente lo que sucedió”. Aquella frase era de Hermann Hesse, en “El juego de los abalorios”, libro que aún no he conseguido terminar de leer en medio de todo esto, pero que siempre tengo a mano. He podido rescatar muchos libros, la mayoría de ellos escritos originalmente hace más de 50 años, pero no soy capaz de guardar todo aquello que he escrito en los últimos 10. Ya no soy el mismo de antes: no soporto el leer mi propia obra sin pensar que no he logrado plasmar lo que he visto y vivido.

Alguien más se sienta frente a mí, contemplando la fogata que nos calienta en medio del campo. Las ciudades se levantan y existen cuales fantasmas. Nos recuerdan nuestra mortalidad, y al hacerlo, nos hace querer vivir lo mejor posible para que los que nos sucedan, sepan cómo deben vivir, evitando cometer los mismos errores, pudiendo vivir en medio de la muerte que los rodea.

Personalmente me deprime el que hayamos traído más gente a este mundo, especialmente cuando nuestros padres dieron todo para que tuviéramos un futuro, incluso si muchos no alcanzamos a vivirlo, y tuvimos que improvisar en el presente que nos tocó vivir.

-¿Todos los demás están durmiendo?- Pregunto a mi acompañante.

-Sí. De todas formas, nadie vendrá. Hace mucho que ya nadie viene por este sector.- Me responde.

Hay días en los que me gustaría llevar a los niños a las ciudades, para explicarles un poco de nuestro origen: contarles que antes éramos millones viviendo en ciudades, y no un grupo de menos de 20 deambulando por el campo y el desierto en busca de comida, fuego y recursos. No extraño el pasado por ser mejor, si no por ser más simple: solo teníamos que movernos en el mismo espacio de la
ciudad para satisfacer nuestras necesidades. Con un poco de suerte tenías una vida fácil y una muerte fácil, pero a nosotros nos tocó algo muy distinto. Tuvimos que aprender a luchar desde jóvenes. Creíamos que si todos éramos similares, no habría guerras, luchas ni conspiraciones. Nos equivocamos: las guerras fueron peores, no podíamos depender de nadie sin tener miedo de que nos atacaran por la espalda. En ese sentido, quizás estemos mejor ahora, moviéndonos en pequeñas bandas, matando animales cuando es necesario, recolectando vegetales y frutas en donde pasamos.

-¿Crees que somos lo último que queda de la humanidad?- Pregunta mi amigo.

-No, pero dudo que lo que quede quiera repoblar el mundo. No podemos asegurar nada para nuestros hijos, y probablemente, ellos crearan una sociedad igual nuevamente. Todo esto será cíclico, y otra vez alguien tendrá que viajar por el mundo, como ahora lo hacemos nosotros.

 Mi amigo se lamenta. Por dentro siente la esperanza que yo perdí hace mucho, pero que intenté mantener por muchos años.

Nos siguen nuestros hijos, mi hermana, la novia de mi amigo y otros hombres y mujeres que conocíamos. Todos éramos militares, por lo que siempre viajamos con armas y municiones. Yo mismo le enseñé a mi hijo a usar un arma, pero lo hice con dolor. Lo último que quería era ver a mi hijo en esa situación, pero no puedo permitirme el dejarlo indefenso en el mundo en el que vivimos.

-¿Seguiremos moviéndonos?- Pregunta mi amigo.

-Sí. Rodearemos Santiago. Conozco unas plantaciones de maíz cerca del norte de la ciudad. Nos tomara unas 3 horas llegar si vamos en los autos.- Respondo.

Mi amigo me mira con duda: sabemos que usar los autos es peligroso, pero no nos que-da alternativa.

La parte más oscura de la noche se imponía como telón de fondo del ruido de los dos ex-soldados moviéndose por entremedio de las plantas que se han tomado las calles lentamente, recuperando lo que el hombre les quitó en su arrogancia. Entrar a la ciudad era un riesgo necesario, ya que la comida del grupo se estaba acabando. Además, no era la primera vez que ambos amigos lo hacían, pero sí la primera vez que lo hacían con rifles silenciados en lugar de pistolas silenciadas.

Uno de los dos hizo un gesto de detenerse a su amigo. Una serie de ruidos mecánicos comenzaron a escucharse desde a distancia. Un escalofrío comenzó a recorrer la espalda de uno de los amigos mientras comenzaban a tirarse al suelo. La sensación de peligro los recorre llenándolos de miedo. Una vez en el suelo, una luz que oscilaba entre azul y verde empezó a dar color a los pastizales y a la maleza que crecía sin control. Tras varios momentos, las luces y los ruidos desaparecieron, permitiendo que los amigos continuaran su viaje. Tras un largo rato caminando, lograron llegar a su destino: el Costanera Center. A ambos les parecía extraño como el edificio más alto de Latinoamérica se alzaba casi como un símbolo de decadencia en la actualidad, recordando a los humanos restantes sobre su antigua existencia de un modo casi fantasmal.

La única entrada que no había sido sellada estaba por el centro comercial, por donde entraron los dos hombres. Una vez dentro, vieron por primera vez en mucho tiempo el interior del edificio: escombros por todos lados, oxido, madera quemada por quienes estuvieron antes en este edificio.

En lugar de detenerse a contemplar todo, los dos hombres siguieron avanzando hacia su destino, los pisos subterráneos, donde los esperaban los líderes de otros grupos, quienes contemplaban un mapa, iluminado por la luz de las velas.

-Bienvenidos.- Dijo uno de los hombres.

Ambos respondieron al saludo con un breve gesto. Seis hombres eran los que esperaban a los recién llegados a la reunión, que se sostenía al final de cada ciclo lunar. La última manera de medir los días que les quedaba a los hombres.

-Tenemos un grave problema.- Dijo uno de ellos mientras abría su mochila.

Los otros siete hombres dejaron sus cosas en el suelo para no pensar en el peso de sus cosas mientras escuchaban a quien les hablaba.


*Estudiante Ped. en Inglés

Pedagogía chilena


Álvaro Véjar*

A lo largo de la historia de la educación chilena se ha dado un dinamismo complejo entre las épocas de luz y oscuridad que esta presenta, siendo relevantes situaciones pasadas en que Carreño regía por sobre toda normativa urbana, hasta nuestros tiempos contemporáneos, opacados por la impersonalidad que nos obsequia hoy la tecnología.

El presente problema se viene configurando de forma potente con el pasar de los años, provocando que el auge tecnológico crezca de forma directamente proporcional con la apatía general de la sociedad. Cuestiones como esta han de ser bombardeadas y coartadas por agentes sociales con conocimiento y disposición al bien social, características integras de un buen docente.

La realidad hoy ofrece amplios márgenes de discusión, en la que diversos actores opinan acerca de la situación educativa nacional, cada uno desde su rol y ocasionalmente de forma nefasta para la sociedad en pro del provecho propio. Si bien la educación chilena no presenta un nivel precario en calidad según opinión internacional (muy por el contrario), nadie puede opinar de mejor manera que quienes constituyen la educación, siendo centrales los pedagogos y los educandos.

A pesar del optimismo con que se ve la realidad educativa, lo correcto es afirmar que queda mucho por mejorar y cambiar para concebir un trabajo dignificante, grato y de positivo impacto en el aula. Partiendo por las necesidades básicas de un docente, es necesaria la inclusión de las horas de planificación en las horas laborales, un diálogo constante con el gobierno, y el integrar a los alumnos y su opinión sobre cómo mejorar la educación. Los actores más influyentes en la toma de decisiones actualmente son los políticos, pero de forma coherente son los que menos voz debiesen tener en consideración a la educación; aprender no se debe constituir como un negocio, donde el que más tenga, mejor sepa. Esta realidad es conocida por todos, pero escasamente tratada por quienes gobiernan.

Lo anterior muestra a Chile padeciendo una suerte de “enfermedad autoinmune”, la cual se explica con la premisa de que mientras más se progrese, mejor. La contraindicación de lo expuesto, se vislumbra de forma expresa en la realidad capitalina: una vida en que se utilizan 45 hrs. semanales dedicadas a la profesión, tiempos exagerados de transporte para concretar el destino, sed de adquisición y subestimación de las relaciones humanas. Los márgenes de la libertad del vivir se enfrascan en esta realidad, borrando y pasando por alto momentos de esparcimiento, aprendizaje por el amor al saber y la importancia de la comunicación y el diálogo, cuestiones sanadoras para el estrés y fundamentales para el goce de la vida.

Todas las situaciones abordadas giran en torno a la influencia de quien se encarga de otorgar herramientas para sobrevivir a la trastocada realidad global. Los héroes anónimos que deben velar por la normalización de la ética, la validación de los derechos y el desarrollo del criterio y el aprendizaje en el alumnado, han de mejorar un cambio real, tomando el testimonio de los antiguos y mirando a futuro para generar los cambios que permitan sanar la ignorancia y superficialidad que aqueja a nuestra patria.

*Alumno de Ped. en Artes Musicales

Globalización y religión (I parte)




Estela Socías*


“¿Qué padre, que madre habría podido nunca abjurar de la naturaleza hasta el punto de presentar a su hijo o hija para ser degollados en un altar, si no hubiese estado seguro de que el dios del país ordenaba ese sacrificio?" (Filosofía de la Historia- 45).

En el texto "Filosofía de la Historia", Voltaire ofrece una mirada a la construcción social de los diferentes pueblos y naciones que podían establecerse como originarios. Pareciera ser que su intención es partir del inicio de las sociedades para comprender sus relaciones básicas con la
continuidad. Y aunque menciona pueblos absolutamente diversos, puede entreverse un hilo conductor que el autor probablemente no escogió, sino que existe como una constante en la humanidad y que el autor no niega. Nos referimos a las creencias y a la constitución de la religión a 10 largo de la
historia.

Voltaire manifestaba abiertamente las cualidades y diferencias de cada pueblo en relación con sus preceptos de adoración, explicando las doctrinas que compartían bases entre un pueblo y otro, siendo uno más viejo que otro o siendo contemporáneos o las prácticas o ritos comunes, así como también evidenciaba las falsas creencias o los engaños humanos desde la adivinatoria y el mal uso de aquello que podría reunirse en la fe (entendiendo fe desde la mirada cristiana y sin obviar la opinión de Voltaire sobre la religión). Y a 10 largo de todo el texto es imposible no con-templar la constancia del tema, por lo tanto, tenemos un indicador que consigna la presencia humana constante de la temática en la historia humana.

Desde siempre los pueblos han considerado a las creencias como una forma tangible de preservar cultura, muchas conquistas se han hecho desde la religión, con la religión o para la religión, y desde ese principio se han transmitido costumbres y ritos, se han convertido a la fuerza o por voluntad miles de fieles y han muerto incluso aquellos que se niegan. El mundo occidental es fiel reflejo de aquello entendiendo que a pesar de la multiplicidad de credos que existen en la actualidad, gran parte de la historia de este segmento del mundo se ha construido desde la influencia cristiana.

En la actualidad no se conquista desde la religión ni se mata por profesar credos distintos en el mundo occidental. De hecho, pareciera ser que desde la mirada contemporánea del hombre a partir del auge de la ciencia, la mira-da estricta del poder de Dios durante varias décadas
quedó supeditada al poder científico, sin embargo, hoy en día, en que la ciencia no ha cumplido con algunas expectativas sanadoras en la humanidad, los sujetos se han vuelto a prácticas espirituales ancestrales buscando nuevamente refugio en las creencias y el poder de un dios. Muchas enfermedades y catástrofes siguen sin ser evitadas o prevenidas, desde ahí la ciencia pareciera no cumplir con aquello que los hombres vieron como esperanza durante tanto tiempo y hoy, las doctrinas perseveran incluso con más fuerza.

Referencias:
Bibliografía
Cronk, N. (ed.) Obras completas de Voltaire. Francia.



*Profesora de educación Básica, mención lenguaje y comunicación .U. Mayor
Licenciada en Educación

Magíster en Literatura. U. Adolfo Ibánez

lunes, 12 de enero de 2015

Educación vial


José Antonio Villa*

Al caminar, cuando en la mañana se va a la panadería por ese pan fresco, crujiente y se cruza a mitad de cuadra, con el fin de esquivar ese “molesto” semáforo en rojo de la esquina, con su famosa “botonera peatonal” – mito urbano: ¿sirve de verdad el botoncito?- , esquivando vehículos, uno muestra parte de su cultura, parte de su educación.

Cuando el conductor, cansado de que el vehículo que lo antecede no circule a la velocidad que nosotros quisiéramos, que el “taco” (congestión) atente contra la puntualidad a la que aspiramos  –que si no fuera por los 15 minutos más en la cama no estaríamos tan nerviosos–  y que a la abuelita con el “burro” se le ocurre justo cruzar, lentamente, a paso cansino, frente a nuestras narices… en ese momento le tocamos la bocina y le hacemos gestos para que apure el tranco, es ahí cuando uno muestra parte de su cultura, parte de su educación.

Cuando el ciclista tiene ciclovía, pero opta por pedalear por la calzada, más encima por la cuarta pista, haciendo que los vehículos que se desplazan a mayor velocidad tengan que hacer malabares con el fin de no pasarlo a llevar. Ese ciclista que no usa casco, luces, elementos reflectantes y que, muy campante se sube a las aceras, no respeta señales, ni luces de los semáforos y que anda en contra del tránsito, en esos momentos él muestra parte de su cultura, parte de su educación.

Si el pasajero se sube al bus sin pagar la tarifa, riéndose tácitamente en la cara de todos quiénes sí lo pagaron, aquél que, por ir atrasado, prefiere subir empujando y atropellando a quien se le ponga por delante, dejando a esa mujer embarazada, a ese adulto mayor, a esa persona con discapacidad afuera o, si éstos tienen la fortuna de subir al bus o a los vagones del metro y no encuentran asientos disponibles para ellos porque mágicamente todos los que van sentados van “durmiendo”, lo que hacen estos pasajeros es mostrar parte de su cultura, parte de su educación.

En las cosas simples se aprecia cómo son las personas… ¿Qué más simple que transitar?

Tránsito: “Desplazamiento de personas, vehículos y animales por vías de uso público”. (Ley de Tránsito, artículo 2).

Para caminar no es necesario obtener un “carnet”, una licencia, ir al municipio, dar pruebas, demostrar que estamos aptos (idóneos) física, psíquica y moralmente.

Ni infraestructura, ni tecnología: el problema es Educación.

Chile sufre cada año la muerte de aproximadamente 1.600 personas por siniestros viales, de ellas un porcentaje muy cercano a la mitad son peatones. Si se miran las cifras de las infracciones de tránsito en los últimos 10 años que generan mayor cantidad de muertes, de un total de 14, los peatones somos responsables de 6, los conductores de 8.

Generalmente ocurre que cuando se le pregunta la opinión a los peatones de cómo consideran que es la conducta de los conductores, los primeros responden que los segundos son agresivos, imprudentes, estresados, con poca tolerancia, con mínimo conocimiento de las normas y así sucesivamente se le suman adjetivos negativos. Sin embargo, cuando uno tiene la suerte de conducir un vehículo, se aprecia que las conductas de los peatones son agresivas, imprudentes, estresadas, etc. ¿Y la conducta de los “motoqueros”? Ídem ¿Y la conducta de los ciclistas? Ídem.

Entonces, ¿será culpa de los conductores que el tránsito se haya tornado tan agresivo? ¿O será culpa de los peatones? ¿O de los…? La respuesta, a todas luces, indica que no hay responsables en un grupo en particular, la culpa es de todos nosotros, de la sociedad.

Fácil, si usted tiene un mono y lo pone arriba de un vehículo, ¿qué hace éste? Conduce como mono. ¿Y si lo pone a caminar? Camina como mono. ¿Y si lo sube a una bicicleta? Pedalea como mono.
“Ya… es interesante todo esto”, dirá usted… “Pero, ¿qué tiene que ver esto con nosotros? ¿Acaso se relacionan los accidentes o la falta de cultura vial con lo que enseñamos en la universidad o lo que deben aprender nuestros alumnos de la facultad?”

Por ahora le diré que sí… y que existe una obligación legal de ello. Pero le propongo conversarlo en la siguiente exposición de ideas, ¿le parece?

*Ingeniero en Transporte y Tránsito, UTEM
Profesor de Estado para la Ed. Téc. Prof., USACH
Magíster en Gerencia y Políti-cas Públicas, USACH

Interpretación del modelo antropológico

“El hombre, un ser indefenso, debilidad que debemos transformar en fortaleza”




David Torruella*


Se preguntarán algunos, si somos unos seres indefensos o muy por el contrario, somos una potencialidad permanente de crecimiento y desarrollo. Algunos estarán convencidos, acaso, que existe un déficit biológico en la especie humana, por cuanto afirman que el hombre es un animal profundamente desvalido en comparación con el resto de las especies. Para fundamentar la imagen del hombre indefenso, diremos que el hombre no tiene ojos como el águila, no tiene dientes y garras poderosas como el león, no tiene la piel vellosa abundante como el oso, y no tiene la velocidad del jaguar o del ciervo silvestre.

Seguramente los factores fisiológicos justifican esa mirada que hace del hombre una especie desvalida, por cuanto ven en los componentes de lo humano un sistema de órganos no suficientemente adaptados para las funciones que ha de desarrollar en el sostenimiento de la vida humana, ni suficientemente adaptado para la satisfacción de sus necesidades. Suman a lo anterior la larga e incomparable necesidad de protección y la pobreza instintiva en el género humano. Basta para afirmar aquello, observar la infancia de tal especie. Insisto que lo anterior parece justificar aquél dicho: “el hombre es un ser indefenso”. Los educadores tendremos que enfatizar que aquella carencia se convierta en una riqueza, por cuanto impulsa al hombre a desarrollar considerables ventajas sobre el resto de los seres, reflejado en su capacidad de construir cultura y servirse de todo lo que crea.

Muchos dirán que el hombre solo transforma o une las cosas con el único objeto de subsistir, y esa transformación de las cosas en instrumentos deberá realizarlas para superar todas las dificultades de su debilidad, por cuanto como un ser indefenso, seguirá transformando las cosas y esa será su forma de lucha permanente para seguir sobreviviendo.

Bajo aquella perspectiva del hombre indefenso, pero de naturaleza con capacidad creadora para defenderse, podría llegar a ser una naturaleza muy peligrosa y siniestra, por cuanto es una dimensión ya no biológica, sino cultural y el espíritu de defensa del hombre lo podría llevar a despertar deseos persistentes y hambrientos por crear y transformarlo todo, cuestión que terminaría siendo también perjudicial para la especie humana. Muchas veces es una naturaleza desvirtuada, que actúa sin razón y sin límites por crear, no para defenderse, sino para poseer antojadizamente todo y sin justificación por lo que crea o transforma. Como bien parece sintetizarlo Barrio, en una visión antropológica, (Barrio, J. 2010: 88) señalando que; “aquella capacidad creadora del hombre, conforma su naturaleza cultural y no biológica” que es parte de su segunda naturaleza como lo pretende interpretar de Arnold Gehlen, reflejada esa segunda naturaleza, en lo particular de su lenguaje y en las instituciones sociales que ha creado el hombre para poder sobrevivir. Aquello es la cultura que aparecerá como un mundo compensador de la negativa dotación orgánica del hombre. Por otro lado, Barrio (2010) señala que Adolf Portamann, profundiza sobre el nacimiento fisiológico prematuro del animal humano, verá en el hombre un ser en gestación, con una condición de posibilidad de un estrato supra biológico, espiritual y cultural, que se desarrolla y lucha a diario para sobrevivir. El hombre es para aquél un ser en gestación, un embrión, un ser inacabado y con un prematuro sistema biológico, obligado a desarrollar una forma de vida espiritual o cultural, que se manifiesta inicialmente en una estructura biológica humana, cuya realización sólo es posible con contactos sociales intensos y con múltiples actos de aprendizaje, relacionándose el hombre con el mundo cultural que ha recibido como herencia de sus predecesores (Dienelt, 1980: 58-59) y que requiere preservar o mejorar, para poder mantener su propia especie y sobrevivir ante su indefensión.


REFERENCIAS:
Barrios, J. M. (2010) Elementos de Antropología Pedagógica. Madrid. Ediciones Rialp.
Dienelt, K (1980) Antropología Pedagógica, Madrid, Ediciones Aguilar


* Profesor de Estado en Historia y Geografía
Magíster en Ciencias de la Educación. Mención en Adm. y Gestión Educacional.
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación.
Abogado

La terapia floral de Bach


Cristina Valdivia*


Las Flores de Bach, son una terapia floral desarrollada por el doctor inglés Edward Bach entre 1926 y 1936, quien fue un connotado médico, que centró su carrera profesional en el campo de la inmunología y bacteriología, en donde descubrió vacunas que en ese momento contribuyeron de manera eficaz al tratamiento de enfermedades crónicas. También, se desempeñó en el área de la homeopatía, donde transformó vacunas inyectables en gotas orales.

En septiembre de 1928, durante un viaje a Gales, descubrió el primero de los 38 remedios florales. Entre 1931 y 1932 descubrió los últimos tres reme-dios de la serie original de los 12 remedios florales y publicó su primer folleto. Entre 1933 a 1934, Bach descubrió cuatro remedios más en Cromer, Inglaterra, llegando, finalmente, a proponer los 38 remedios florales que conocemos en la actualidad.

Dentro de la obra del Dr. Bach, se percibe una mirada filosófica de fondo, donde están presentes las conceptualizaciones de algunos pensadores como Aristóteles y Goethe. También, se considera la dimensión psicológica del ser humano, respecto a la facultad sanadora de las esencias florales.

En la propuesta terapéutica del Dr. Bach, destaca el contenido ético de su obra filosófica, lo cual queda en evidencia en los cinco principios que sustentan su obra y en los cuales los conceptos de “enfermedad” y “salud” son resignificados, planteándose la existencia de un hilo conductor que permite pasar de un estado al otro, siendo este la toma de conciencia.

Los cinco principios del doctor Bach son los siguientes:

1. Existe una polaridad básica inherente a la naturaleza del ser humano: el alma y la personalidad. El alma es entendida como lo permanente, lo inmortal, trascendente y representa todo el potencial que puede llegar a ser una persona; la personalidad es lo perecedero, lo transitorio y que se encuentra representada por el cuerpo. Es así como el alma requiere de la personalidad para realizar su aprendizaje, puesto que es aquella que le sirve de sostén material en la vida.

2. El Dr. Bach propone un sentido de vida (tema capital de la ética), enfocado en un sentido de desarrollo y evolución integral del ser humano. Las circunstancias y experiencias que vive la persona no serían al azar, sino que sería esta parte atemporal e inconsciente la que, conociendo qué tipo de tarea debe aprender esta persona, lo hace exponerse a determinadas experiencias para que pueda lograr dicho fin. Esto no implicaría un aprendizaje seguro, sino que tiene la oportunidad para hacerlo.

3. La vida es concebida como un proceso, la cual la persona debe vivir para desarrollarse en una dimensión casi atemporal (abordar el ayer como hoy, el mañana como hoy, el ayer como futuro). La vida sería un proceso de construcción que va mucho más allá de hoy, aludiendo a un continuo aprendizaje.

4. La salud es entendida como la armonía, en cambio, la enfermedad como una desarmonía psicoafectiva. Esto es visto como la existencia de un desconocimiento por parte de la persona de la emoción que está vivenciando, es decir, se disocia cognición de emoción, evadiéndose el aprendizaje, lo cual generaría un conflicto interno que sería proyectado a través de una enfermedad y de la infelicidad. De esta manera, podemos ver que el concepto de enfermedad y el de salud se enmarcan bajo una mirada clínica, holística y ontológica.

5. La unidad de todas las cosas se encuentra en el amor y todas las personas y cosas están relacionadas, influyéndose constantemente en su evolución por ser complementarias. De esta manera, el otro afecta el desarrollo de un ser humano, puesto que ambos se van acompañando en su proceso de aprendizaje y, a su vez, afectándose mutuamente en la toma de conciencia.

Frente a lo anterior, el Dr. Bach propone para el tratamiento de la enfermedad de las personas, un esclarecimiento del sentido de vida, el cual se realizaría a través del proceso de toma de conciencia, alivio del dolor, introvisión, individuación y al proporcionar, a través de las esencias florales, parte de la ayuda para que puedan llegar a lograrlo.

La terapia floral del doctor Bach consiste en treinta y ocho remedios florales, esencias que tendrían la particularidad de ser energéticas e inocuas, ya que no presentarían efectos secundarios en la persona, sino que producirían la movilización del mundo emocional, la captación de información externa e interna que se desconoce, la aparición de sentimientos que hasta ese momento no se conocían, entre otros.

Para fundamentar lo anterior, Bach considera la flor como el órgano reproductor del
mundo vegetal que concentra la máxima potencialidad de las plantas y los árboles, planteando que las cualidades organolépticas de las flores (olor, color, sabor), su anatomía, el momento del año en que florecen, la hora en que se abren y se cierran, la velocidad con que lo hacen, las características generales de la planta y el árbol, el clima y el suelo donde crecen, constituyen características
anatómicas y fisiológicas que guardan una relación con la conducta y con la estructura de la personalidad humana. Esta relación que se establece entre las flores y la conducta de las personas, los asocia con arquetipos de personalidad.

Esta visión es heredada desde la homeopatía por el Dr. Bach, siendo ambos métodos de carácter holístico, lo que implica que al decidir un tratamiento se tiene en cuenta a la persona en conjunto, tanto como a la enfermedad o el problema específico. Además, el doctor Bach transmite a la terapia floral, desde su formación como homeópata, el método de preparación de las esencias florales, debido a que los medicamentos que se utilizan en homeopatía consisten en pequeñas dosis de sustancias naturales, que al igual que en la terapia floral, serían extraídas de plantas, entre otras.

El principio bajo el cual se fundamenta el uso de las esencias florales, es que el estado emocional negativo agota la vitalidad del cuerpo físico, debilitando las defensas y volviéndolo vulnerable a la enfermedad e infecciones, generando desequilibrio. Por lo tanto, la cualidad vibracional de la flor, que constituye su cuerpo energético, puede ser transferida a otro ser vivo por resonancia vibracional, lo cual él podrá integrar y lo que producirá en él una armonización energética. Por tanto, solo actuaría la esencia floral que tuviera congruencia con el receptor, es decir, que respondiera al estado emocional de este, por lo que si se ocupara una esencia equivocada, no se produciría ningún efecto.

Las razones para la utilización de cada uno de los 38 remedios florales de Bach, fueron divididos en 7 epígrafes:

1. Para el temor: Rock Rose, Mimulus, Cherry Plum, Aspen, Red Chestnut.
2. Para la incertidumbre: Cerato, Scle-ranthus, Genciana, Gorse, Hornbe-am, Wild Oat.
3. Para los que no sienten suficiente interés por sus circunstancias pre-sentes: Clematis, Honeysuckle, Wild Rose, Olive, White Chestnut, Mus-tard, Chestnut Bud.
4. Para la soledad: Water Violet, Impa-tiens, Heather.
5. Para los excesivamente sensibles a influencias y opiniones: Agrimony, Centaury, Walnut, Holly.
6. Para el desaliento o la desespera-ción: Larch, Pine, Elm, Sweet Chestnut, Star of Bethlehem, Wi-llow, Oak, Crab Apple.
7. Para la preocupación excesiva por el bienestar de los demás: Chicory, Vervain, Vine, Beech, Rock Water.

Por tanto, como podemos observar, para el Dr. Bach la causa real de la enfermedad es el estado mental del paciente, no su condición física:

“La enfermedad es el resultado de una forma errónea de pensar y actuar, y des-aparecerá cuando la pongamos en orden. Cuando la lección del dolor, el sufrimiento y el pesar esté aprendida, la
enfermedad desaparecerá automáticamente porque ya no tendrá sentido su presencia”. (1)

Por lo tanto, y en palabras de Bach: “La salud existe cuando hay armonía perfecta entre el alma, la mente y el cuerpo; y esta armonía, solo esta armonía, es lo único que debe ser obtenido para lograr la curación”.(2)

Citas:
1. Bach, E. (1931). Somos los culpables de nuestros sufrimientos. En Barnard, J. (Ed.) (2013) Op. Cit. p. 147.
2. Bach, E. (1931). Somos los culpables de nuestros sufrimientos. En Barnard, J. (Ed.) (2013) Op. Cit. p. 153.

BIBLIOGRAFÍA

Barnard, J. (Ed.) (2013) Obras completas del doctor Edward Bach. Bar-celona: Ed. Océano.

Cid, L. (2008). La terapia floral de Ed-ward Bach, una herramienta coadyuvante para la terapia psicológica. “Memoria para optar al título de psicólogo”. Universidad de Chile, Santiago, Chile.
www.floresdebach.info/quien-fue-dr-bach.htm Visitada el 21 de agosto de 2014, a las 12:15 horas.



*Magister en Literatura, PUC
Profesora de Castellano, PUC
Licenciada en Literatura, U. de Chile
Profesora Facultad de Educación

martes, 2 de diciembre de 2014

Asesinatos en México: para reflexionar



Marta Galleguillos*

Igual que los niños, me pregunto ¿por qué ocurre la violencia y muerte de tantos jóvenes en México? ¿Qué sociedad estamos construyendo? Por qué surge el consumo y tráfico de drogas, el afán de poder, la búsqueda de placer a costa de los demás, la falta de tantos valores humanos y divinos.

Se supone que la sociedad avanza, los descubrimientos son cada vez más, la tecnología cambia y crece vertiginosamente, pero el ser humano se pierde e involuciona para erguirse como Rey de la autonomía y libertad de criterio, mente abierta y desarrollado, cuando en realidad lo que hace es rendirse a sus pasiones, consumismo. obsesiones y deseos de éxito, muchas veces egoístamente sin pensar en valorar la vida. Lo práctico e indoloro es “ lo que la lleva” . El esfuerzo y la honestidad son para los tontos y representan el camino largo que no todos están dispuestos a recorrer o ni siquiera lo conocen. Así, la corrupción golpea las puertas y nosotros la dejamos entrar cada vez que
relativizamos los valores fundamentales.

Todos quieren marchar para dar a conocer su voz, pero muchas veces es una pugna de creencias y manifiestos que tratan de imponerse frente al otro. El respeto como valor fundamental se va perdiendo. Así otros tantos valores como el defender la vida, ser pacífico, ser honesto, ser educados, tener cortesía, etc., se pierden en el infinito.

Recordemos la noticia de la niña que le tira un vaso de agua a la cara a una ministra de Educación en Chile. En la oportunidad existió un sector que la justificó, la comprendió y la entendió y la apoyó en su actitud. Entonces, desde ahí ya estamos mal como sociedad. No podemos ceder ante la mala educación, la falta de respeto. Nuestro deber es con nuestros hijos y alumnos. Se pretende eliminar la enseñanza cristiana para los niños y jóvenes como si fuera quitarles la libertad en una formación en valores. Y entonces, tenemos sociedades que se auto eliminan. ¿Hacia dónde vamos nosotros? Sin educar en virtudes y valores no estamos tratando el tema real de la educación para formar seres humanos íntegros y quedamos solo en la instrucción o adquisición de conocimientos y habilidades pero siendo muy competentes. El problema macro de la sociedad es otro tema que se nos escapa de las manos a los profesores. ¿Qué hacer?

Un profesor chileno, normalista, me ha llevado a esta reflexión al leer hoy su carta. La comparto con ustedes como testimonio de lo que nos está pasando:

“Estimados Compañeros Normalistas:

Les saludo con afecto para comentar que soy un profesor normalista de la generación 68 de la Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez, que resido en México desde hace 39 años, trabajando en la educación.

Quiero comentar como cristiano, como padre y como profesor, que me duele profundamente el dolor de los padres de familias de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, en Iguala, estado de Guerrero, México, por la pérdida sensible de sus hijos, jóvenes normalistas, la mayoría hijos de humildes campesinos, esperanza de sus familias y de sus comunidades.

No puedo dejar de horrorizarme por la circunstancia indigna y miserable, exenta totalmente del aprecio por la dignidad de la persona humana, conque fueron abatidos por ejercer su derecho a emitir su protesta y buscar la justicia. He llorado frente a mi televisor viendo una entrevista a uno de los padres de familia, un humilde campesino, que no puede entender que un joven sano, noble, generoso y con ideales no regresa a su hogar, todavía su corazón de padre es sostenido por la esperanza de que su hijo regrese el viernes por la tarde, (aunque las evidencias del cruel asesinato son públicas) como lo hacía todos los fines de semana para estar con ellos, ayudarles en la faena el sábado y jugar al fútbol el domingo con sus amigos de siempre.

Pienso que este crimen no merece ser usado con fines espurios políticos o ideológicos, hoy ha fallado una sociedad, sus dirigentes y todos los que somos parte de un mundo que se permite infamias de esta dimensión.

El pueblo de México es un pueblo noble y generoso, que no merece este dolor, es un pueblo que llora en todos los niveles de su sociedad, en los hogares mexicanos, en la iglesia, en la calle, son días grises. Sin duda que nuestra conciencia nos dicta exigir justicia y también desde la trinchera de cada quien construir espacios de paz, de convivencia y solidaridad. Este hecho lamentable es un hito histórico, que nos dicta: ¡Levantémonos! No debimos caer tan bajo en la indiferencia y el egoísmo ¡Nunca más!

Un abrazo afectuoso

Lic. Julio Fernández Paz
Programa Formación de formadores
ICIF”
Universidad Anáhuac


*Profesora Ped. Educación Musical
Licenciada en Educación. Educadora de Párvulos, mención Educación Musical, UMCE
Diplomada en desarrollo de proyectos de innovación tecnológica, Pontificia Universidad Católica de Chile., UMCE

¿Elegir educar?




Belén Pérez*


La publicación de las carreras con mejores sueldos en el diario Las Últimas Noticias
(N de la R: edición del martes 4 de noviembre de 2014) muestra que la mayoría de dichas carreras son ingenierías, con las carreras de educación ocupando puestos muy inferiores. Esto explica que muchos estudiantes de cuarto medio manifiesten que quieren estudiar dichas carreras, despreciando las carreras de pedagogía, excepto por su financiamiento por lo atractiva que se ve la Beca Vocación de Profesor (BVP).

Este “desprecio” hace dudar de la efectividad de programas como “Enseña Chile”, fundación que realmente es bastante contradictoria en su formación, ya que su presidente, Tomás Recart, no eligió educar. Recart es constructor civil, con un máster en políticas públicas, pero no tiene ningún grado en educación (IADB). Además, el comercial para TV que lanzó dicha fundación para “promocionar” las carreras de pedagogía, causó malestar en muchos docentes, quienes sintieron que este comercial contribuía a mantener la idea de que la gente que estudia carreras de educación lo hace porque no tienen otra opción. La única “pedagogía real” puede verse en forma de humor en algunas páginas de internet, destacando “Docencia Sin Decencia”, la cual se ríe de algunas situaciones que viven los docentes de nuestro país.

Así que el dilema de si elegir educar o no está sobre la mesa. Es una decisión muy compleja, ya que este es un trabajo que suele ser muy despreciado debido a las extensas jornadas laborales, bajos sueldos y malos tratos que reciben los docentes, sobre todo en contextos vulnerables. Además, en nuestro país se permite que muchas personas que no tienen ninguna preparación pedagógica ejerzan trabajos de enseñanza, lo cual hacen en muchos casos porque no les queda opción. Estos trabajos tienen un máximo de año de ejercicio, en los cuales los profesionales con grados académicos en diversas disciplinas pueden trabajar antes de tener que completar ciclos de formación pedagógica, los cuales pueden durar entre 2 y 4 semestres.

Un problema digno de mención es que las universidades reciben un aporte fiscal indirecto por aceptar alumnos con la BVP, lo que ha motivado que la Universidad de Chile decidiera volver a impartir carreras de pedagogía. Las universidades del CRUCH han demostrado que necesitan dinero desesperadamente: esa es la real razón por la que el ranking ha sido tan aceptado, ya que los alumnos vulnerables, que son los principales beneficiados por este mecanismo, reportan mayores ingresos a la universidad para su formación. Si las mismas universidades que formarán a los nuevos profesores solo tienen un interés económico en los estudiantes, es difícil tomarse en serio el hecho de que quieran formarse “mejores docentes” para contribuir a formar una “educación de calidad”.

Respecto a la educación de calidad, hay un chiste popular que resulta perfecto para describir lo que se está haciendo: “Un camello es un caballo hecho por una comisión de expertos”. Las reformas educacionales que se están haciendo dejan en claro que no hay profesores involucrados, y que muchas de las reformas responden solo a populismo por parte del gobierno. Si pensamos un poco más allá nos daremos cuenta de que eliminar los colegios particulares subvencionados agrandará la brecha entre los más ricos y los más pobres, ya que habrá más colegios que deben ser financiados por el Estado, y todos los colegios recibirán la misma cantidad de dinero. Esto no es sinónimo de calidad, ya que se está nivelando hacia abajo.

Todo lo anterior muestra lo mal que está la educación en nuestro país, ya que nadie sabe lo que hace y muchos solo hablan de formar mejores profesores y de que debemos mejorar la calidad educacional, sin saber todo lo que esto involucra. Es muy fácil hablar del sistema educativo, ya que todos han pasado por él, pero muchos hablan de las malas experiencias que tuvieron en lugar de recordar las buenas.

Mientras los docentes no reciban mejores sueldos es difícil que los mejores alumnos sean atraídos por las carreras de educación. Las ingenierías son muy valoradas por el sector privado, razón por la que son tan bien pagadas. Nuestra sociedad asocia demasiado el éxito con el dinero, lo cual ha evitado que los mejores alumnos, quienes realmente poseen conocimientos, sean formados y preparados para enseñar. Mientras el proyecto de carrera docente siga atascado, las universidades sigan batallando para conseguir financiamientos y nuestros medios y gente sigan fomentando la idea de que la docencia es una profesión “de segunda” no podremos mejorar la educación chilena.


*Estudiante de Pedagogía en Inglés

Incomunicadamente comunicados






Pamela Salinas*


Si bien la comunicación es la mayor y principal herramienta que tienen los individuos para expresarse y vincularse socialmente, en estos últimos tiempos nos vemos enfrentados al sin sentido que involucra a mayor conectividad global, menor comunicación personal. Es sumamente sencillo apretar una tecla y enviar un mensaje o que este se escriba “predeterminadamente” o reemplazar palabras por figuras u otros íconos.

Hace unas décadas atrás era impensada la posibilidad de conectarse sincrónicamente con cualquier persona lejana, la comunicación tardaba días y hasta semanas; mas ahora esta se da instantáneamente. Sin embargo, a medida que aumenta la rapidez de las comunicaciones, es más difícil darnos cuenta que en la relación con nuestro núcleo más cercano estamos cada vez más incomunicados; vale decir, tenemos menos conciencia del verdadero valor del acto comunicativo: el intercambio de ideas, valores y emociones.

¿Estamos comunicados o solo conectados? Indudablemente la tecnología actual permite multiplicar las formas de interacción entre seres humanos; no obstante, crea -a su vez- aislamiento y competencia, debido a que solo permite la inmediatez y globalidad de textos, pero no necesariamente posibilita la efectividad del mensaje. Así, el contenido que deseamos transmitir se comprime en un correo electrónico breve e impersonal o en un mensaje de texto lleno de abreviaturas transgresoras de la ortografía. De esta forma, en ese aparente estatus de comunicación ficticia o conectividad aislada se produce el quiebre de la comunicación interpersonal, cuyo sustento reside en las relaciones de comunión y de vínculo, que va más allá del mero intercambio informativo como ocurre en estos momentos.

Evidentemente la incomunicación y la falta de cercanía afectiva predomina en nuestra sociedad y esta carencia de vínculos con los demás no se puede reemplazar por una conectividad a distancia. Es necesario establecer relaciones “tradicionales” con la familia, amigos y compañeros. Es más, es posible ver que las tecnologías están presentes a modo de “intruso” en nuestras aulas (ya que en el teléfono inteligente confluyen todas las tecnología y redes actuales), pues los estudiantes se distraen “comunicándose”: leyendo correos, actualizando estados en redes sociales, respondiendo mensajes instantáneos. Esta situación era impensada y no porque ahora se esté efectuando es sinónimo de que está correcto. Es una comunicación mal entendida.

Pero entonces, ¿qué hacemos al respecto?. Es imperativo que nuestros estudiantes comprendan el valor de una clase, del intercambio de opiniones y que es fundamental que presten atención a cada momento de la sesión. Nada será tan urgente como para estar pendientes del teléfono constantemente. Es necesario que los docentes reforcemos la necesidad de la escucha activa y no solo la presencia física al interior de la sala de clases. Si un futuro educador no es capaz de concentrarse, asimilar contenido y experiencias y participar en clases, pues está totalmente abstraído en el mundo virtual, claramente no es un buen signo del formador que será.

Es urgente dar sentido y valorar la comunicación como un intercambio de ideas y sentimientos, utilizar las palabras y gestos con el valor de refuerzo, sin que se contradigan con el mensaje emitido.

La incomunicación no se limita solo a la ausencia de comunicación, sino también es el reflejo de la ausencia de los valores morales esenciales del ser humano, como la entrega, la confianza en los demás y, sobretodo, el respeto.

Como docentes, nuestro compromiso consiste en evitar la incomunicación, en cualquiera de sus manifestaciones, pero fundamentalmente al interior de la sala de clases; ser conscientes del valor de la conversación frecuente con nuestros alumnos puede producir beneficios inimaginables. Así también, incentivar y fomentar el respeto de la opinión de los demás, destacar los méritos por sobre los defectos o errores del otro y compartir experiencias. Nuestro aporte, en definitiva, podrá rescatar la comunicación efectiva entre una parte de los seres humanos: nuestros alumnos.


*Profesor de Estado en Castellano, USACH
Lic. en Educación, USACH
Magister en Gestión Educacional, USACH
Profesora Facultad de Educación

lunes, 1 de diciembre de 2014

La creatividad en la sala de clases


Estela Socías*


En esta ocasión abordaré la creatividad en la sala de clases, en especial la literaria, así como las diversas formas de trabajar un texto para lograr los máximos resultados en la comunicación, ya sea oral o escrita. Para ello hablaré someramente de la creatividad y luego haré una propuesta de taller para que to-dos puedan extraer consignas fáciles para llevar al aula.

El tema lo considero relevante porque el lenguaje es una herramienta que puede transformar el mundo y su accionar comienza aún antes de saber leer. El vértigo y la inercia de la sociedad contemporánea nos lleva a incentivar a niños y niñas desde su edad más temprana., como lo refleja este poema de Sylvia Puentes de Oyenard (1987).

“Ser creador es transformar el mundo cotidiano en un universo mágico.
Es transitar por el papel convirtiendo la tinta en mensaje de luz.
Es deslumbrarse ante el silencio
y transformar los sonidos en canto.
Es tener lápices de colores para combatir la guerra
y combatir la guerra con palabras
y lápices de colores.
Es tener brazos como si fueran alas
y tener alas como si fueran brazos.
Es remontar el día en el contracielo de las dificultades”.

Trabajar con la palabra nos permite ir al encuentro de paisajes que se descubren cada día. Hay un mundo más allá del horizonte que visualizamos. Todo está por hacerse, por crearse y nosotros con la va-rita mágica de las palabras, construiremos una nueva realidad que parte de lo conocido, pero es diferente. ¿Y qué es la creatividad? ¿La capacidad de elaborar teorías científicas? ¿La de producir objetos nuevos y valiosos? ¿La de transformar la realidad reestructurándola de un modo diferente? Podríamos enmarcar la creatividad en cada uno y todos estos conceptos, pero hay más: ¿con la creatividad se nace o podemos modificarla incentivándola? A este punto deseo llegar con esta propuesta, podemos modificarla, se ha comprobado científicamente que se puede aumentar trabajándola adecuadamente. Solo utilizamos un 10% de nuestras capacidades, por eso estimular la percepción y desarrollar el pensamiento puede brindarnos la llave del éxito y lo ideal es comenzar en la infancia.

Gracias a la creatividad de algunas personas hemos evolucionado de la Edad de Piedra a este
novedoso siglo XXI con las fotos de Marte en colores. La creatividad ha sido el motor de desarrollo de mutaciones increíbles que han incidido en los más diversos planos de la vida del hombre. Desde la concepción aristotélica el hombre es acto y potencia, realidad y posibilidad, por lo tanto una de las premisas de la sicología se impone: sé lo que puedes ser, es decir, lleva a la plenitud tus posibilidades. Y es tan importante el placer, el goce del acto creativo, como el de sus resultados, que muchas veces, la mayoría, perduran más allá del tiempo físico del creador. Las tensiones y problemas de las grandes ciudades que hastían a muchos y los privan de las ganas de vivir son producto de la falta de interés, de escasas o nulas motivaciones. El juego es una actividad libre, lo más importante es la posibilidad de evasión que brinda, la no-imposición. El niño se siente cómodo en él, por eso entra y sale de ese universo de fantasía sin fisuras. El palo de escoba puede ser su caballo aunque él sepa que es sólo un palo de escoba. Jugar es apartarse de lo cotidiano, trascender la realidad, tener capacidad de inventarse un mundo que nos recibe y conforta.

No es sólo enseñar a leer o a escribir lo que buscamos cuando proponemos jugar con un cuento, sino incentivar todas las capacidades de la mente. Y ello se logra a través del placer y del descubrimiento. En la vida contemporánea hay pasividad mental y física. No se mueve el cuerpo y la mente tiene pocos estímulos para ejercitarse. Necesitamos estimular la creatividad como una técnica de aprendizaje. "La creatividad no se hace, se vive. No se lleva en la frente, sino en el corazón. No se siembra, se cultiva. No es patrimonio de pocos, sino cultivo de todos. La creatividad es una fuerza interior que nos conduce hasta ( que cada ola tenga su propia playa y cada sueño su universo y cada aptitud su futuro." (2004).

"La actividad creadora de la imaginación se encuentra en relación directa con la riqueza y la variedad de experiencia acumulada por el hombre, porque esta experiencia es el material con el que erige sus edificios de fantasía", asegura Vigotsky. (1986). "Hay que saber jugar con el libro. Empecemos por decir que es el más completo de los juegos de la mente, pues lo tiene que jugar uno solo.” Juan José Morosoli (1971). La escuela requiere de textos y actividades que promuevan fomentar las potencialidades creativas: exponer mundos nuevos que trasladen a los niños al mundo de la imaginación , sin alejarse de la formación valórica necesaria para la constitución de una nueva humanidad, que se puedan unir los contenidos curriculares y creatividad para lograr que nuestros niños y niñas sean más críticos y creativos.



Bibliografía:
Agüera, I. (2004) Curso de creatividad y lenguaje. Madrid, España. Narcea S.A. de ediciones.
Morosoli, J.J. (1971). La soledad y la creación literaria. Montevideo, Uruguay. Ediciones de la Banda Oriental.
Puentes de Oyenard. S. (1987). El cuento y los cuentacuentos. Montevideo, Uruguay. Asociación Uruguaya de Literatura Infantil-juvenil.
Vigotsky, L. (1986). La imaginación y el arte en la infancia. Madrid, España. Ed. Akal.


*Profesora de educación Básica, mención lenguaje y comunicación .U. Mayor
Licenciada en Educación
Magíster en Literatura. U. Adolfo Ibánez

El escritor del whisky escocés (II)







Mario Cárdenas*

2

El cantinero se sacó su ropa de trabajo para entregársela a su compañero que venía llegando. Pese a que era viernes, no había tantos clientes como de costumbre por la lluvia, pensaba el cantinero. Como fuese, tan pronto como se sacó el delantal con el logotipo del bar para ponerse su chaqueta de cuero, se dio cuenta que un hombre venía entrando por la puerta. Aquel hombre llevaba puesta una gabardina de cuero por encima de un terno de color negro, era alto y tenía el pelo castaño. Miraba al suelo con una expresión de melancolía. El cantinero esperó a que mirara hacia el frente para ver su cara, ya que le parecía familiar. El hombre miró hacia la barra como si estuviera mirando algo que no estaba allí. Pese a esto se acercó a la barra.

-Dame un whisky- dijo casi susurrando con voz grave.- Escocés con hielo.

El cantinero lo reconoció: era el escritor. Una extraña emoción lo inundó cuando recordó esa tarde de hace 2 años. Pensó en varias formas de acercarse al escritor para saludarlo, optando por acercarse a la barra y sentarse al lado de él para pedir lo mismo.

-Que sean 2, él paga- Dijo el cantinero mientras se sentaba al lado del escritor.

El escritor lo miró con extrañeza un momento, pero su cara se transformó al cabo de unos segundos. Miró al otro cantinero y le asintió para confirmar el pedido.

-Había olvidado que me tocaba invitar los tragos- Dijo el escritor sonriendo levemente.

-Y al parecer también olvidó volver a este lugar- Respondió el cantinero mientras les servían sus tragos.

Ambos levantaron brevemente sus vasos para brindar.

-¿Y qué lo trae por aquí?- Preguntó el cantinero.

-Primero que todo, dejemos las formalidades, puedes “tutearme”- dijo el escritor con un ligero tono de desafío- ¿Recuerdas que te dije que conocí a una chica hace 2 años?

-Sí.

-Nos conocimos mejor y tuvimos una relación de 2 años.

-¿Y qué sucedió?

-Estaba seguro de que la amaba, no sé si como la mujer de mi vida, pero no había sentido antes lo que sentía por ella. Pero no era mutuo.

El escritor se bebió todo el contenido de su vaso, mientras que el cantinero solo bebió un pequeño sorbo.

-La vi con otro hombre entrando a un motel.


-¿Y tiene pruebas de que le fue infiel?


-No hacen falta. La he seguido estos días y la vi besándose con otro infeliz, esperé afuera del motel por 3 horas, pero no me sentí capaz de plantarle cara. Vine directo hasta este bar.

El cantinero miró a la barra con expresión de lamento.

-Al menos mi novela ganó algo de dinero. Puedo venir a beber cuando quiera. -Lamentó el escritor-

He visto como terminan los que tienen esa idea y no se lo recomiendo- Respondió el cantinero.

El escritor miró con algo de duda al tabernero.

-¿Y tiene una mejor idea?- Preguntó el escritor.

El cantinero comenzó a mirar las paredes del bar. Mientras lo hacía comenzaba a pensar en que seguían siendo del mismo color verde musgo, seguían teniendo las mismas mesas, la misma decoración. El único cambio era que ahora tenían un escenario para que una banda de unas 4 personas tocara los fines de semana.

-Bueno, usted es un escritor. Supongo que si tiene dinero ha escrito algo bueno, y por ende, debe tener talento- dijo el cantinero con tono de indiferencia

El escritor asintió mientras acercaba el vaso al cantinero de turno para que le sirvieran más whisky.

-¿Vas a decirme que escriba algo para desahogarme?

-Sí. Después de todo, las mejores obras de un autor, ya sea un músico, un pintor o un escritor, vienen después de un mal periodo de su vida. No estaría mal que lo aprovecharas.

El cantinero de turno llenó los vasos de ambos clientes. El escritor no tardó en comenzar a beber más licor.

-Una vez lo intenté, y ese relato terminó alimentando una fogata- dijo el escritor, acompañando un suspiro.

El cantinero sonrió levemente.

-He oído sobre aquel problema del escritor, aunque la verdad es que no lo entiendo, pues tienen talento para escribir. Después de todo, por eso son escritores- dijo el cantinero mientras miraba su vaso.

-Te lo pondré de esta forma- dijo el escritor con cierta molestia El escritor dejó ver su molestia.

-Supón que has creado un trago con los licores que más odias. Al terminar lo pruebas y resulta ser peor que tragar ácido sulfúrico, pero un cliente llega, lo prueba y le encanta. ¿Soportarías que alguien beba esa asquerosidad?- dijo el escritor moviendo las manos.

El cantinero lo miró admitiendo su derrota.

-Lo quemaría- dijo el cantinero mirando su vaso.

El escritor asintió y le acercó el vaso al cantinero de turno para pedir más alcohol. Una vez que su vaso estaba lleno, se lo bebió todo de un solo trago.

-Aunque no pierdo nada en intentarlo.- Dijo el escritor mientras se llevaba una mano a la cara.

El cantinero suspiró mientras tomaba su vaso de whisky. Se tomó el tiempo para olerlo, mezclarlo con el agua de los hielos y solo después de eso, beberlo.

-Me iré antes de que haga más frío. Volveré cuando termine la novela.- dijo el escritor levantándose de la barra.

El escritor se fue antes de que el cantinero pudiera despedirse. No se molestaría en buscarlo:
le parecía interesante que se perdiera en la ciudad.



*Estudiante de Ped. en Inglés

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hacia donde camina la Educación Física (II parte)


Patricio Delgado P.*


En la primera parte de este artículo se planteaban una serie de interrogantes acerca del sentido de la Educación Física y finalizaba preguntándose sobre la posible relación del escrito con los valores o los fines hacia los cuales debiera orientarse el quehacer de esta. En la búsqueda de una respuesta, citaremos pensamientos de dos personajes de ámbitos muy diferentes pero,coincidentes en humanismo, como lo relató alguna vez Alberto Cortez en su famosa canción „Callejero‟: “…su filosofía de la libertad, fue ganar la suya sin atar a otros, y sobre los otros no pasar jamás”.

O como dice Bisquertt: “La educación física debe… filosóficamente, vincular su sentido… valores y fines…a la realización del ideal del hombre libre…desarrollado a plenitud para el cumplimiento de su destino personal y social”. (1978)

Tal vez,estas reflexiones de un artista, cantante y poeta; y de un médico, quien fuera durante 24 años director del “Físico” de la U. de Chile y el más grande pensador de la Educación Física chilena (primera mitad del siglo XX), nos muestren un horizonte o una alternativa a considerar.

Si a las reflexiones arriba citadas, sumamos el nuevo nombre estipulado para la asignatura y las siguientes dos ideas relacionadas con la educación:

1.- Las bases curriculares denominan la signatura como Educación Física y Salud. (Salud para la Organización Mundial de la Salud (OMS) es: “Un estado de completo bienestar físico, mental y
social, no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”).

2.- El ser humano es una unidad mental, física, emocional y espiritual.

3.- “La educación física, es sobre todo educación” (1984).

Se crea una instancia reflexiva que aclara espacio para plantearse variadas preguntas, dependiendo del interés o la perspectiva del lector; por ejemplo:

¿La Educación Física que se está entregando en los colegios o el SIMCE están en sintonía con estos planteamientos?

¿La formación que está recibiendo el o la docente de Educación Física responde a esta concepción de la educación y de ser humano?

¿Cuál es la idea de salud que impregna a la educación física al integrarla al título de la asignatura?

Indudablemente, muchas otras interrogantes podrían enunciarse, pero consideremos estás para no alejarnos del punto central de la exposición.


Pongamos el énfasis en la última interrogante, la relacionada con salud, que desde la perspectiva de la estructura del instrumento de medición evaluativa SIMCE, pareciera ser el foco de atención y aparentemente la que permite una solución más pronta, concreta y “medible”.El efecto probable sea un leve cambio en el currículo: Aumentar las horas de la práctica física. Excelente, dos horas obligatorias siempre han sido insuficientesdos horas obligatorias siempre han sido insuficientes.


Con seguridad en un par de años los resultados que busca el SIMCE mejorarán, ¿pero eso nos garantiza una mejor salud? ¿Permite pronosticar que ese educando una vez finalizado su ciclo básico o medio de enseñanza, seguirá una rutina de actividad física permanente?

Es necesario tener presente para este análisis que existe una realidad de la Educación Física muy diferente entre los colegios particulares pagados, los subvencionados y los municipales, tanto por el grado de participación en ella como en la orientación que el colegio o el profesor le imprimen.

Se pueden observar colegios con buena participación de las y los educandos en la clase, otros donde solo la nota cumple un efecto “motivador” y otros donde el profesor se encuentra en permanente negociación para despertar el interés suficiente para una mínima participación. El número de educandos que intentan eludir la clase de Educación Física es alto, las escusas diversas, tanto de damas como varones.

¿Cuáles podrían ser los motivos para no hacer Educación física?

Consideremos una de las posibles causas y un camino; medir menos, encantar más. Esto es más fácil de decir que de hacer. Sin embargo el cómo hacerlo debiera ser un primer objetivo; un objetivo que debe ser producto tanto de la reflexión interna de cada unidad educativa como la de los centros formadores de los docentes de la especialidad. Pero partiendo de un principio y fin común, el punto central que determine la finalidad de la Educación Física, debe ser el ser humano en formación.

En la medida que el educando se sienta atraído y seducido por la Educación Física, que descubra su valor y experimente, por ejemplo, que el siete no solo es para el que corre más sino que también para el que se esfuerza o refleja las actitudes concertadas conjuntamente con el profesor, es más probable que haga de ella una opción para una mejor calidad de vida, con todos los beneficios que en cada dimensión de su ser esta le puede regalar.

Sembrar en cada niño y niña entusiasmo, placer y valoración por la actividad física, puede posibilitar que esta se transforme en una conducta de vida y en consecuencia del logro personal y social de una mejor salud. Con optimismo es factible pensar en una cadena de consecuencias, cuyos eslabones sean el traspaso del valor por la práctica de la actividad física a la descendencia futura, desarrollándose así una cultura de la educación física y la salud.

Sin embargo esto no es suficiente, el concepto de Educación Física es más amplio. Aceptamos que la Educación Física es sobre todo educación, aventuremos a decir que también es sobre todo aprendizaje no es un conocimiento que se almacena, es un aprendizaje que se experimenta, se vive y se expresa en cooperación con otros, en sociedad, al igual que los valores. Y es precisamente esta predominante condición de trabajo en conjunto y de acción la que la transforma en un instrumento propicio para la formación de todos aquellos valores que posibilitan al educando el ascenso hacia el ser humano que debe llegar a ser.

Surge entonces como imperativo preguntarse: ¿Estamos formando un docente de la Educación Física con “las competencias” reflexivas y de análisis necesarias para pensar su propio quehacer? ¿Es el mercado el que nos está determinando cómo debe ser la Educación Física? Cuándo elaboramos nuestras evaluaciones, ¿pensamos también en el ser humano que estamos formando?

En muchos documentos y comentarios se explicita en referencia a los fines de la educación que esta debe “educar para la vida”. ¿Cuál es el significado de esta afirmación?¿Para qué clase de vida?

También podemos proponer una quimera: se debe “educar para ser parte y actor de una sociedad más fraterna y de armonía con el planeta”. Entendido esto como el deber de formar seres humanos que aprendan a sustentar su libertad y vivirla responsablemente, como lo canta Alberto Cortés: “su filosofía de la libertad, fue ganar la suya sin atar a otros y sobre los otros no pasar jamás”.

Ahora, hagamos la pregunta pertinente al tema de este discurso, que se relaciona con la Educación Física y la formación del docente y la docente de la asignatura, y usemos para ello la terminología pedagógica de manejo habitual: ¿de qué manera la educación física tributa a esta idea de ser humano y de educación?

Finalmente, expuestas mis dudas, declaro mis intenciones: lo escrito sólo pretende despertar el interés o animar a quién posee el interés, pero lo tiene en silencio, a escribir, a discutir y compartir con otros y otras, sus ideas e inquietudes en relación a la Educación Física. Y como se trata de avanzar, la reflexión de-be darse no desde el “yo lo hago bien o yo lo hago mejor”, sino más bien desde mis dudas y no de las certezas que me aprisionan y me dejan sin alternativas.

Bibliografía:
CAGIGAL, J. M. (1984). ¿La educación física, ciencia? Educación Física y Deportes. V. 6, números 2-3. 49-58.
OSTOIC, Z. (1978). Luis Bisquertt Susarte, humanista de América. Santiago: Ed. Independiente.
SAVATER, F. (1997). El valor de Educar. España: Ed. Ariel.




* Profesor de Educación Física
Profesor Facultad de Educación

Ignorancia-prejuicios, lenguaje y Naturopatía




Cristina Valdivia L.*


Hace un mes fui al dentista: un conocido de mi madre con el que acostumbro a atenderme. Después de más de media hora de sufrimiento y con mi lado izquierdo lleno de anestesia, me señaló que me fuera a casa a reposar, sin embargo, intentando hablar de manera entendible con un algodón en la boca, le mencioné que debía ir a clases. Ante eso, me preguntó: “¿Qué estás estudiando?”. Le respondí: “Naturopatía”. Me puso la cara que muchos ponen frente a esa palabra de once letras y me dijo: “¿Qué es eso?”. Someramente, le señalé que se trataba de medicina natural, complementaria, con asignaturas como Flores de Bach, Homeopatía, Nutrición, entre otras, respuesta que pareció dejarlo conforme en su ignorancia inicial.

Hace dos semanas, mi madre fue donde su conocido dentista, quien le señaló muy suelto de cuerpo: “¡Así que tu hija está estudiando para bruja!”… Creo que no necesito explicar cómo me sentí.

Sé que la realidad está hecha de lenguaje. Todo es lenguaje y lo que no se nombra no existe. Recuerdo cómo mencionamos esto en una representación que hicimos con mis compañeras y compañeros el semestre pasado, aludiendo a que el término Naturopatía ni siquiera aparece en el Diccionario de la Real Academia Española… pero, esto, poco a poco está cambiando.

Hace algunas semanas atrás me enteré de que la Real Academia Española entregó el “bruto” de la próxima edición de su Diccionario. La maravillosa noticia es que, en esta futura edición, se ha incorporado el término “naturópata”, el cual ni siquiera el corrector del Word con el que escribo estas líneas me lo reconoce.

Cómo no estar contenta con este hecho, si para la gran mayoría de las personas el término “Naturopatía” es desconocido (yo no sabía de qué se trataba hasta el año pasado, cuando terminando de leer un libro de una conocida vegana española, descubrí qué era ser naturópata). Sin saber bien si la definición que integrará la RAE será adecuada, por fin, muchas personas podrán tener un primer acercamiento a lo que significa ser naturópata.

Hay mucho desconocimiento en torno a esta temática: algunos, como el caballero dentista, creen que tiene que ver con brujería; otros, que algo pueden saber al respecto, la miran en menos, comparándola siempre con la medicina convencional alópata y menospreciándola; sin embargo, no debemos olvidar a muchos que sí saben del tema e intentan practicarla, a pesar de los obstáculos que nos pone la realidad postmoderna para llevar una vida más sana.

Es por ello la gran importancia de esta integración idiomática. No es posible que personas destacadas que hicieron grandes aportes a la medicina natural como Manuel Lezaeta Acharán, Samuel Hahnemann, Claude Bernard o Sebastian Kneipp sean olvidados. Tampoco puede ser que se menosprecie esta área del conocimiento humano, simplemente por ignorancia, y se crea que tiene que ver con magia o fe. Actualmente, la carrera de Naturopatía que estoy cursando cuenta con
asignaturas como Biología Celular, Anatomía, Fisiología, Patología, Semiología (clínica), Epidemiología, Nutrición, Psicología, Farmacología comparada, entre otras importantes disciplinas, además de las más cercanas a la Naturopatía. ¿Realmente me estoy formando para volar sobre una escoba bajo la luna llena?

Sé que queda mucho por hacer. Recién estamos empezando. Los actuales y los futuros naturópatas tendremos que sortear duros obstáculos para posicionarnos en un contexto que se nos reconozca, se nos respete y se confíe en nosotros. También eso depende de nosotros, de nuestra constante e interminable preparación, de nuestro profesionalismo y de la entrega con que hagamos nuestro trabajo. No podemos dejarle todo a la RAE. Si queremos que la Naturopatía exista y tenga un buen vivir, dependerá, en gran parte, de quienes la ejerzamos.


*Profesora de Castellano, PUC
Licenciada en Literatura, U. de Chile
Magíster en Literatura, U. de Chile
Profesora Facultad de Educación

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Elijamos vivir sano






David Torruella* 


Carretilladas o sacos de “males” es lo que cargamos y arrastramos muchas veces los seres humanos, como si no fuésemos hombres. Eso nos produce mucha fatiga y dolor. La causa de este cúmulo específico y horrendo de camionadas de males, radica ciertamente en las porciones exageradas de nuestra ingesta cotidiana, claro está: ingesta de azúcares, grasas, sales, licores y otras tantas especies de las cuales nos sentimos casi siempre tentados por tragar y digerir sin control. Diría que muchas de ellas no son otra cosa que inyecciones de veneno. Para nuestra bendita imagen autoflagelada por las debilidades de nuestros múltiples requerimientos físicos, nuestros deseos sin control por comer hasta la insensatez, muchos de ellos de-seos desenfrenados e inicuos del cuerpo humano. Me pregunto algunas veces ¿cuántos animalitos nos habremos comido, durante tan corto transcurso de tiempo? Seguramente pensaremos que el mundo se acabará pronto y tendremos que ingerirlo todo, somos como unos depredadores de las cosas: comemos con mucha pimienta, salsa, incluso con ají cacho de cabra, o bien parece que bebiéramos excesivas porciones de frituras, con muchos aceites poco depurados, postres exagerados y bebidas azucaradas, todo groseramente en abundancia. Me digo irónicamente: “me atreveré a pedir stevia o sacarina”, para apaciguar mi conciencia, aunque de cierto os digo que parece que algunos días no la tengo, ciertamente por cuanto el cuerpo no parece resistir tanta ingesta diaria. Y como bien lo proclamó la poetisa Mistral: llegará el momento, que “este largo cansancio se hará mayor un día, y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir arrastrando su masa por la rosada vía, por donde van los hombres contentos de vivir”.

Los antiguos griegos seguidores de Platón decían: el cuerpo y el alma viven sin duda una lucha incontrolable, los deleites exagerados de la carne van despojando paulatinamente a esa noble dama de su trono por las actitudes hambrientas del cuerpo humano, cuerpo que se entrega y se descontrola fácilmente ante las pasiones desenfrenadas del vientre. Y todo por un trozo de animalito muerto o por un pastelito azucarado. Por cierto algunos griegos tenían razón, por cuanto aún los romanos,
para evitar despojar anticipadamente el alma del cuerpo, construían un vomitorio para alivianar sus vientres y seguir comiéndoselo todo. Así mantendrían siempre el equilibrio entre la materia humana y el espíritu humano.

Con qué facilidad caemos muchas veces. No resistimos ser virtuosos, demostrando ser en demasía vulnerables a los desenfrenos de nuestro cuerpo. Es grande el asombro cuando veo comer a algunos como si no fueran humanos, comiendo y moviendo las mandíbulas en los lugares más indecibles. Es una verdadera imagen del animal darwiniano, devorando camionadas de especies destrozadas y acarreando a nuestro cuerpo todo lo que más no pudiéramos, comemos desvergonzadamente,
actuando muchas veces sin temores y con irresponsabilidad ilimitadas. Definitivamente algunos no sabemos comer, nos atrevemos incluso, como justificándonos: “Parece que algo me pasa, ¿me habrán hecho algún mal”?

Claro está estamos todos ciegos, pues lo anterior es solamente para que reaccionemos
ante ésta pálida idea de lo que quiero expresar. Niego muchas veces como el principal de los ignorantes que el cuerpo y el alma son una unión perfecta, como lo proclamaba el antiguo Aristóteles, que rezaba a viva voz: “el cuerpo y el alma, son una unión intensa, íntima, sustancial, que forman una misma esencia, que fuera de esa unión no hay realmente hombre”, hay en dicha unión una realidad física, compuesta de materia y forma, una unión per se, exigida por lo que el hombre esencialmente es. Si recordara a diario que el lema de las antiguas culturas clásicas era “cuerpo sano mente sana”, cuida tu cuerpo y tu alma, cuida esa bendita unión entre la materia y el espíritu. Parece que escucho gritar al filósofo griego: “el alma y el cuerpo son principios que con-forman una sola sustancia, el alma no es una esencia independiente de tu cuerpo”, de modo que por actitudes irresponsables, esa separación supone un auténtico “trauma antológico”, un cambio sustancial que dejará de ser sustancia hombre ante la eventual y precipitada separación entre estos dos elementos que se requieren a diario, que se necesitan para forma la verdadera humanidad, fusión perfecta entre mi cuerpo y mi alma.

Dirán contrariamente algunos, como lo dijo equivocadamente Platón, que el cuerpo y el alma se aborrecen, que el cuerpo es una caverna, una prisión, una cueva oscura para el alma. Mi carne engordada algún día libera al alma de esa materia hinchada. La materia no dejará cabida a esa noble dama, de gran estirpe, delicada y sutil, prisionera por cadenas de grasas, sarros, sales, azúcares y todo tipo de aberraciones y excesos inhumanos. Seguramente con tanto obstáculo que he puesto a mi alma ésta no se fundirá nunca en mi cuerpo, ni se deslizará con la facilidad que ella lo requiere, por cuanto el cuerpo humano, la materia, terminará venciéndola, hasta que decida aquella involuntariamente volver al mundo inmaterial antes del tiempo demarcado, obligándola sin voluntad a volver al mundo de las ideas, despojada de su otra parte, el llamado cuerpo humano.

Como lo decían los antiguos filósofos; “ignoran muchos; que la unión perfecta; es la unión del cuerpo con el alma”. Si supiéramos la importancia de cuidar el cuerpo, más aun nosotros los cristianos, porque si no fuera así, el verbo no se abría encarnado en materia humana. Muchos quisieran correr y no pueden, quisieran pensar mejor y no pueden, quisieran estar bien y no pueden, el culpable de todo es el banquete irresponsable y a diario de la ingesta desenfrenada. Este es un llamado interpretando, claro está, la voz de los antiguos y sabios griegos la unión y fusión del cuerpo con el alma es un llamado a la “Educación para la Salud”. Jamás debemos ignorar que un saco de aflicciones y de dolores amontonados se disipan cuando elegimos vivir sano. Ayunemos entonces como decían los milenarios hebreos y aprendamos a comer, para estar más preclaros, empecemos entonces a despojarnos un poco de las camionadas de grasa acumulada en nuestro cuerpo engordado, pues ya algunos no caminamos como antes, cargamos males acumulados. Espero escuchar al espíritu, que siempre me dice al corazón, elige comer sana, para que tengas vida saludable. Así podrás sustentarte y gozar de una largo vida, hábitos y estilos de vida saludables es lo que hace falta en los seres humanos. Benditos los que promueven una alimentación saludable, que fomentan el desarrollo de la actividad física, que apoyan la vida deportiva y las actividades al aire libre. Si hoy apareciese el mesías de nuestra cultura cristiana diría para aquellos también lo mismo, y las bienaventuranzas las proclamaría con palabra simples y sencillas, su voz tierna y agradable nos diría “ELIGE VIVIR SANO”, por cuanto hábitos y estilos de vida saludables son la conducta y las acciones que nos llevan a prevenir, disminuir, revertir los factores y conductas de riesgo aso-ciados a las enfermedades del cuerpo. Por tanto proclamaré a viva voz: “ELIJAMOS VIVIR SANO”.



* Profesor de Estado en Historia y Geografía
Magíster en Ciencias de la Educación. Mención en Adm. y Gestión Educacional.
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación.
Abogado