miércoles, 26 de diciembre de 2012

Educación y salud mental en Chile: desde el malestar al bienestar y a la felicidad








Dr. Daniel Martínez Aldunate*




El reciente Informe de Desarrollo Humano 2012, sobre Bienestar subjetivo: el desafío de repensar el desarrollo” (1), plantea que hoy Chile está llamado a rediscutir los fines del desarrollo desde la subjetividad y la intersubjetividad de las personas, es decir, desde la manera en que éstas piensan, sienten y desde la evaluación que hacen de sus vidas y de la sociedad en que viven. Este informe refiere que en general, los/as chilenos/as están satisfechos con sus vidas, pero presentan malestar con la sociedad y con sus instituciones, lo que es coincidente con la mirada crítica que existe frente al sistema educacional. Pensar hoy en el bienestar y la felicidad del Chile del futuro nos lleva a relevar la importancia de la educación y la salud mental en la formación de las nuevas generaciones. 

Diversos estudios nos hablan de problemas significativos de salud mental en la población chilena y de un modelo de sociedad de consumo que niega y externaliza las necesidades emocionales de las personas. El  “II Estudio de carga de enfermedad y carga atribuible” del MINSAL/PUC del año 2008 (2), nos muestra que las condiciones neuro psiquiátricas son la principal causa de pérdida de años de vida saludables en la población chilena (AVISA), siendo responsables del 23, 2% del total de años saludables perdidos. De acuerdo a la 2a Encuesta Nacional de Salud en Chile” de MINSAL/PUC del 2009-2010 (3), el 17, 2 % de las personas ha presentado síntomas depresivos el último año, siendo esto más frecuente a menor nivel educacional. Menos de la mitad de aquéllos que presentan un trastorno prevalente (46,9%), recibieron cualquier tipo de atención de salud en los últimos seis meses, en tanto que solamente 38,5% recibió algún tipo de atención de salud mental. Los problemas psicológicos se convirtieron a partir del año 2008 en la primera causa de incapacidad transitoria entre los beneficiarios del sistema público de salud. 

Y en este escenario país, ¿Cuál es la realidad de los profesores y la educación?
 
Los resultados recientemente publicados del “Estudio sobre salud mental y condiciones de trabajo de profesores municipalizados” de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile (4), señalan que un tercio de los docentes que se desempeñan en establecimientos educacionales municipales declara tener una salud mental deficiente. En este mismo sentido, el año 2009 el 30% de los profesores pidió licencias médicas, de los cuales, el 16% lo hizo por motivos de salud mental, siendo ésta la segunda razón más frecuente por la cual los docentes solicitaron dichas licencias.
De acuerdo a este estudio los establecimientos ubicados en un entorno de mayor vulnerabilidad social, tendrían un clima de trabajo más estresante y docentes con mayores problemas de salud mental, perpetuándose el circuito de inequidad (5).  En este escenario, nos preguntamos:

¿La educación puede promover el bienestar y la felicidad de los alumnos, si muchos profesores no son felices y tienen problemas de salud mental?

¿Si los problemas de salud mental son más significativos en los grupos más vulnerables, no será necesario crear instancias educacionales integrales y de “excelencia” para esta población y no solo para potenciar “a los mejores”?

¿Los alumnos y las instituciones con mejores resultados en el SINCE, presentan mejor salud mental y bienestar? ¿Qué habrá faltado en la formación educacional y familiar, si muchos de los altos ejecutivos acusados de estafa estudiaron en los denominados mejores colegios y universidades del país?          

Pensar en el Desarrollo del país hoy, nos lleva a considerar además del crecimiento económico (PIB), a la salud mental, el bienestar y la felicidad de los jóvenes, los docentes y paradocentes; aspectos necesarios a relevar y visibilizar desde las políticas educacionales. La educación no solo debe promover competencias técnicas para competir en el mercado, sino que además debe aportar junto con la familia, al desarrollo de valores, emociones positivas, vínculos saludables y proyectos de vida individuales y colectivos. La educación y la economía, no pueden olvidar que las personas buscan bienestar y felicidad en sus vidas, por lo cual, las nuevas propuestas de desarrollo deben considerar si contribuirán a promover la salud mental de un país que busca una “felicidad colectiva con sentido”.     


                                             *Médico Psiquiatra UAP Universidad Católica y Director Instituto del Bienestar


 



BIBLIOGRAFIA 


1.      “Informe sobre Desarrollo Humano en Chile. Bienestar subjetivo: el desafío de repensar el desarrollo”, Agosto 2012.

2.      “Estudio de carga de enfermedad y carga atribuible en Chile”. Ministerio de Salud de Chile y Departamento de Salud Pública de Universidad Católica de Chile, Julio 2008.

3.      “Encuesta Nacional de Salud ENS Chile 2009-2010”, Ministerio de Salud, Universidad Católica y Observatorio Social Universidad Alberto Hurtado. 

4.      “Estudio sobre salud mental y condiciones de trabajo de profesores municipalizados”, Proyecto FONIDE de Escuela de Salud Pública, de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Dr. Rubén Alvarado, 2011.  

5.“Profesores municipales con precaria salud mental”; Centro de la Investigación y Desarrollo de la Universidad Alberto Hurtado, Cecilia Vidal, Julio 2011.



No hay comentarios:

Publicar un comentario