viernes, 25 de enero de 2013

“El don de la escritura es una puerta a la felicidad”




Estela Socías*

Desde niña sentía que al escribir se producía en mi un  cambio, evidenciándose en mi rostro,  produciendo en mis seres cercanos una paz interior que la  transmitía al exterior al  entregar mis reflexiones, ganándose en este acto la unión entre mente y corazón quedando muy cerca de los sentimientos, que es una puerta hacia la tan buscada y añorada felicidad.

La escritura es, para mí,  abandonarse en el tiempo,  produciendo un remedio contra aquellos acontecimientos que día a día nos atormentan.

Cuando escribo siento que una idea se trasforma en realidad, liberándome de caretas que son las que nos impiden ver, que ser feliz está más cerca de lo que uno cree.

Hago diferentes talleres de escritura, tanto a niños y jóvenes como adultos mayores, al realizar los ejercicios puedo observar el alivio que se les produce al estampar en un papel  todas sus emociones, sensaciones  y  dolores, en esa hoja que será parte de un texto ayudándolos al auto conocimiento, la auto estima, la valoración y comprensión  al aceptarte y aceptar a los demás.

Escribir es soñar despierto, es vibrar con aquellas ideas que te hacen volar a mundos diferentes, alcanzar aquellas cosas que son inalcanzables en la realidad.

Muchas veces me he preguntado ¿por qué soy feliz y necesito escribir para lograr este estado? Mi única respuesta es que uno es dichoso en la medida que le encuentre razón o sentido a lo que se hace. La otra pregunta  es: ¿por qué se viene a esta tierra si no es para dejar una huella, para ser recordada por aquellas vivencias que se lograron en el caminar por  este mundo?

 En mi caso es un válvula de escape, si no realizo esto mi cabeza es como una olla cerrada que no deja salir el vapor, es una necesidad vital de sacar lo que me bulle por dentro.

Además, escribir es, según mi punto de vista, un valor de entrega, pensando que quizás pueda ayudar a otro a solucionar sus problemas existenciales.

 Escribir es estar entre dos mundos  paralelos a la vez: el de la realidad y el de los sueños. No hay nada más hermoso que dejar fluir las palabras y verlas en el tiempo plasmadas en un libro que dejará al lector conectado conmigo.

Finalizo esta reflexión con la siguiente pregunta: ¿Por qué se escribe? ¿Y sobre qué escribir? Estoy convencida que se escribe sobre lo que se sabe y de lo que se desea dejar una evidencia.

“Desde que el hombre aprendió a vivir en la intimidad de los libros descubrió un lenguaje entrañable.
Leer un libro es como abrazar y ser abrazado, nada sustituye la intensidad de este hechizo”

Tomás Eloy Martínez


Escriban y se les abrirá la puerta a la felicidad.


*Docente Universidad Mayor

No hay comentarios:

Publicar un comentario