Estela Socías*
Desde niña sentía que al escribir se producía en mi un cambio, evidenciándose en mi rostro, produciendo en mis seres cercanos una paz interior
que la transmitía al exterior al entregar mis reflexiones, ganándose en este
acto la unión entre mente y corazón quedando muy cerca de los sentimientos, que
es una puerta hacia la tan buscada y añorada felicidad.
La escritura es, para mí,
abandonarse en el tiempo, produciendo un remedio contra aquellos acontecimientos
que día a día nos atormentan.
Cuando escribo siento que una idea se trasforma en realidad,
liberándome de caretas que son las que nos impiden ver, que ser feliz está más cerca
de lo que uno cree.
Hago diferentes talleres de escritura, tanto a niños y
jóvenes como adultos mayores, al realizar los ejercicios puedo observar el
alivio que se les produce al estampar en un papel todas sus emociones, sensaciones y dolores,
en esa hoja que será parte de un texto ayudándolos al auto conocimiento, la
auto estima, la valoración y comprensión al aceptarte y aceptar a los demás.
Escribir es soñar despierto, es vibrar con aquellas ideas que
te hacen volar a mundos diferentes, alcanzar aquellas cosas que son inalcanzables
en la realidad.
Muchas veces me he preguntado ¿por qué soy feliz y necesito
escribir para lograr este estado? Mi única respuesta es que uno es dichoso en
la medida que le encuentre razón o sentido a lo que se hace. La otra
pregunta es: ¿por qué se viene a esta tierra si no es para dejar una huella, para ser
recordada por aquellas vivencias que se lograron en el caminar por este mundo?
En mi caso es un válvula
de escape, si no realizo esto mi cabeza es como una olla cerrada que no deja
salir el vapor, es una necesidad vital de sacar lo que me bulle por dentro.
Además, escribir es, según mi punto de vista, un valor de
entrega, pensando que quizás pueda ayudar a otro a solucionar sus problemas
existenciales.
Escribir es estar
entre dos mundos paralelos a la vez: el
de la realidad y el de los sueños. No hay nada más hermoso que dejar fluir las
palabras y verlas en el tiempo plasmadas en un libro que dejará al lector
conectado conmigo.
Finalizo esta reflexión con la siguiente pregunta: ¿Por qué
se escribe? ¿Y sobre qué escribir? Estoy convencida que se
escribe sobre lo que se sabe y de lo que se desea dejar una evidencia.
“Desde que el hombre aprendió a vivir
en la intimidad de los libros descubrió un lenguaje entrañable.
Leer un libro es como abrazar y ser
abrazado, nada sustituye la intensidad de este hechizo”
Tomás Eloy Martínez
Escriban y se les abrirá la puerta a
la felicidad.
*Docente Universidad Mayor
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