lunes, 10 de diciembre de 2012

El 68% que nos ocupan...



El 68% que nos ocupan...

Jorge Rubio (*)

Nuestro elegante sistema se rige por normas, prototipos, números y algunos pocos individuos. La gran mayoría de las personas de este planeta no ve muy distante esta arbitrariedad, esta verdad casi absoluta que impera en nuestras vidas desde que estas comienzan. Pareciera que este modelo nos absorbe en un marco limitado de ideas o conceptos (religión, cultura, economía, etc.), los cuales supuestamente van (o deberían ir) en pro de una mejor sociedad, por ende, de mejores individuos. No obstante, cuando se habla de mejores individuos, ¿se busca incentivar seres autónomos, creativos o novedosos? O, más bien, ¿se buscan seres poco pensantes que mueven las riendas de una sociedad cada día mas automatizada, que busca la clonación colectiva`?


Lo siguiente prueba esto: un año posee 8.760 horas, de las cuales 1.920 las utilizamos en trabajar o estudiar (cinco días a la semana/8 horas); 730 comiendo (2 horas diarias); 183 en el baño (media hora diaria); 2.920 horas durmiendo (8 horas diarias) y 430 horas transportándonos (2 horas cinco días por semana), obteniendo como resultado que un 68% de nuestro tiempo lo utilizamos en esto, o sea, un corto e inalterable ciclo. Muy preocupante, pero que, sin embargo, se acrecienta aun más cuando observamos que el otro 32% de nuestro tiempo lo usamos en perfeccionar nuestras “labores”, olvidando absolutamente por completo el disfrutar la vida, el tener días totalmente libres para hacer lo que se nos de la gana.

Muchos además se preguntan el por qué el ser humano solo ocupa el 5 o 10% de su capacidad cerebral. ¿Acaso lo anterior no sería capaz de responder a esta pregunta? Porque la neuroanatomía lo explica claramente: que a través de la “retroalimentación”, o “feedback”, el cerebro empieza a trabajar cada vez más rápido y, por ende, más automatizado en sus respuestas, privando así al individuo de aumentar los caminos cerebrales.

En suma, todo nuestro día a día se basa en papeles, en roles, en argumentos preestablecidos para nosotros sin siquiera cuestionar si son realmente viables o convenientes para nosotros. Lunes o jueves, octubre o diciembre, todo es un ciclo. Tú puedes decir que no, que tu vida no es una rutina, pero te engañas: tus días no son muy distintos a los de tus contemporáneos y muchas veces no sabemos ni siquiera a donde ir cuando nos levantamos.

Nuestra vida actual se puede resumir en: nacer, crecer, ser esclavo de una maqueta, ser libre un viernes, “triunfar o fracasar”, morir.


(*) Alumno de primer año de Ed. Física.


No hay comentarios:

Publicar un comentario