Pamela Salinas*
En más de alguna ocasión me sorprendí observando a mis alumnos y viendo
en ellos a “malos” estudiantes, con bajo rendimiento académico; no obstante, fuera
del ámbito educacional ellos eran brillantes, asertivos, creativos e
inteligentes (o lo que yo consideraba como “inteligentes”) y por eso en más de
una oportunidad me pregunté el porqué de aquello y hasta me sentí frustrada.
Sin embargo, las calificaciones destacadas de un alumno no son garantía
de que luego - en el ejercicio de la profesión - también tendrá un desempeño
similar.
El término “déficit atencional” es un concepto de moda, que responde a
casi cualquier tipo de pregunta respecto a bajo rendimiento académico o
concepción de “desorden” y con el paso del tiempo e investigaciones realizadas
por expertos en el área de la psicología y educación, tenemos una respuesta
distinta.
El Dr.
Howard Gardner, profesor de Psicología y Ciencias de la Educación en la
Universidad Harvard, ha propuesto su teoría de las Inteligencias Múltiples.
Dice que el conocimiento no es unitario, pues tenemos por lo
menos ocho inteligencias diferentes y la mayoría tenemos la totalidad de estas inteligencias:
lingüístico-verbal, lógica-matemática, espacial, musical, kinésica, intra e
interpersonal y naturalista.
Cada una desarrollada a un nivel biológico
particular, relacionada con la interacción del sujeto y su entorno y los
contextos histórico - culturales. Sin embargo, es frecuente observar que la
educación tiende a limitar al alumno y probablemente sin notarlo les lleva a
concentrarse en el predominio de las inteligencias lingüística y matemática,
dando mínima importancia a las otras posibilidades del conocimiento.
Existen dos tipos de experiencias extremas que es
importante tener en cuenta en relación al tema del desarrollo de competencias:
las experiencias cristalizantes y
las paralizantes.
Las primeras, son momentos en la historia personal,
claves para el desarrollo del talento y de las habilidades en las personas. Por
otro lado, las experiencias paralizantes son aquellas que bloquean el desarrollo
de una inteligencia. Por ejemplo, un profesor que descalificó el trabajo de un
alumno y éste se sintió humillado frente a sus compañeros por el trato o
palabras del docente. También una experiencia paralizante es cuando se frena
cualquier tipo de creación artística o cuando en la familia se utilizan tonos
agresivos para controlar o modificar una conducta, catalogando como “desorden”
o “ruido” que un niño lleve el ritmo de diferentes músicas o estímulos, pues
simula ser un baterista o bajista.
Este tipo de experiencias están llenas de emociones y
asociaciones negativas, capaces de frenar el normal desarrollo de las
inteligencias. Sensaciones de miedo, vergüenza, culpa, odio, impiden crecer
intelectualmente y es por eso que las figuras parentales y docentes adquieren
gran importancia.
En el caso de los docentes, cambiando el enfoque del proceso de
enseñanza y aprendizaje. Aplicando el concepto de las inteligencias múltiples y
desarrollando e integrando estrategias didácticas que consideren las diferentes
posibilidades de adquisición cognitiva que tiene el sujeto. Es probable que un
alumno no comprenda a través de la inteligencia que elegimos (o que sin
pensarlo, utilizamos) y que su aparente distracción no sea tal, sino que sea su
modo de enfrentar desde su interioridad el proceso de aprendizaje. De esta
forma, es necesario considerar que existen por lo menos siete diferentes
caminos más para intentarlo y que con los años será imprescindible desarrollar
un nuevo sistema de evaluación.
No podemos seguir evaluando las inteligencias
múltiples a través de una única inteligencia, porque el ser humano es mucho más
completo y complejo que eso.
Felizmente, ya hay cambios en el paradigma, que
propenden a la modificación de los currículos académicos; quizás aún no son por
completo y, a su vez, implican mucho trabajo por parte de las entidades ministeriales,
así como de los propios docentes en el mundo de sus aulas y a niveles
directivos; sin embargo, es un gran avance que este tema se converse y se
considere cada vez más al momento de trabajar para lograr aprendizajes
significativos y formar futuros profesionales integrales en esta nueva era del
conocimiento.
*Profesora de Estado en Castellano, USACH
Lic. en Educación, USACH
Magister en Gestión Educacional, USACH
Profesora Facultad de Educación

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