miércoles, 5 de marzo de 2014






Pamela Salinas*

En más de alguna ocasión me sorprendí observando a mis alumnos y viendo en ellos a “malos” estudiantes, con bajo rendimiento académico; no obstante, fuera del ámbito educacional ellos eran brillantes, asertivos, creativos e inteligentes (o lo que yo consideraba como “inteligentes”) y por eso en más de una oportunidad me pregunté el porqué de aquello y hasta me sentí frustrada.

Sin embargo, las calificaciones destacadas de un alumno no son garantía de que luego - en el ejercicio de la profesión - también tendrá un desempeño similar.

El término “déficit atencional” es un concepto de moda, que responde a casi cualquier tipo de pregunta respecto a bajo rendimiento académico o concepción de “desorden” y con el paso del tiempo e investigaciones realizadas por expertos en el área de la psicología y educación, tenemos una respuesta distinta.

El Dr. Howard Gardner, profesor de Psicología y Ciencias de la Educación en la Universidad Harvard, ha propuesto su teoría de las Inteligencias Múltiples. Dice que el conocimiento no es unitario, pues tenemos por lo menos ocho inteligencias diferentes y la mayoría tenemos la totalidad de estas inteligencias: lingüístico-verbal, lógica-matemática, espacial, musical, kinésica, intra e interpersonal y naturalista.

Cada una desarrollada a un nivel biológico particular, relacionada con la interacción del sujeto y su entorno y los contextos histórico - culturales. Sin embargo, es frecuente observar que la educación tiende a limitar al alumno y probablemente sin notarlo les lleva a concentrarse en el predominio de las inteligencias lingüística y matemática, dando mínima importancia a las otras posibilidades del conocimiento.
Existen dos tipos de experiencias extremas que es importante tener en cuenta en relación al tema del desarrollo de competencias: las experiencias cristalizantes y las paralizantes.
Las primeras, son momentos en la historia personal, claves para el desarrollo del talento y de las habilidades en las personas. Por otro lado, las experiencias paralizantes son aquellas que bloquean el desarrollo de una inteligencia. Por ejemplo, un profesor que descalificó el trabajo de un alumno y éste se sintió humillado frente a sus compañeros por el trato o palabras del docente. También una experiencia paralizante es cuando se frena cualquier tipo de creación artística o cuando en la familia se utilizan tonos agresivos para controlar o modificar una conducta, catalogando como “desorden” o “ruido” que un niño lleve el ritmo de diferentes músicas o estímulos, pues simula ser un baterista o bajista. 
Este tipo de experiencias están llenas de emociones y asociaciones negativas, capaces de frenar el normal desarrollo de las inteligencias. Sensaciones de miedo, vergüenza, culpa, odio, impiden crecer intelectualmente y es por eso que las figuras parentales y docentes adquieren gran importancia.

En el caso de los docentes, cambiando el enfoque del proceso de enseñanza y aprendizaje. Aplicando el concepto de las inteligencias múltiples y desarrollando e integrando estrategias didácticas que consideren las diferentes posibilidades de adquisición cognitiva que tiene el sujeto. Es probable que un alumno no comprenda a través de la inteligencia que elegimos (o que sin pensarlo, utilizamos) y que su aparente distracción no sea tal, sino que sea su modo de enfrentar desde su interioridad el proceso de aprendizaje. De esta forma, es necesario considerar que existen por lo menos siete diferentes caminos más para intentarlo y que con los años será imprescindible desarrollar un nuevo sistema de evaluación.

No podemos seguir evaluando las inteligencias múltiples a través de una única inteligencia, porque el ser humano es mucho más completo y complejo que eso.

Felizmente, ya hay cambios en el paradigma, que propenden a la modificación de los currículos académicos; quizás aún no son por completo y, a su vez, implican mucho trabajo por parte de las entidades ministeriales, así como de los propios docentes en el mundo de sus aulas y a niveles directivos; sin embargo, es un gran avance que este tema se converse y se considere cada vez más al momento de trabajar para lograr aprendizajes significativos y formar futuros profesionales integrales en esta nueva era del conocimiento.


*Profesora de Estado en Castellano, USACH
Lic. en Educación, USACH
Magister en Gestión Educacional, USACH
Profesora Facultad de Educación

 






No hay comentarios:

Publicar un comentario