jueves, 17 de julio de 2014

Educación de calidad: acercamiento doctrinario (Primera parte)





La educación de calidad es un concepto ampliamente analizado, por su fuerte carga social. La palabra calidad no es sinónimo de la existencia de un concepto único y aceptado; “pocas palabras se utilizan con más frecuencia en nuestro tiempo, en los más diversos ámbitos y campos de la actividad humana, que la de calidad” (Pérez, 2000, pp. 13). De acuerdo al Instituto Tecnológico de La Paz, calidad es la “totalidad de los rasgos y características de un producto o servicio que se sustenta en su habilidad para satisfacer las necesidades establecidas implícitas” (ITLP, 2003, pp. 12).

El concepto de calidad presenta una connotación propia del área de los negocios y la gestión, así, un producto o servicio de calidad no es, necesariamente, el que tiene mejores rendimientos, cumple más altos estándares o impresiona más a sus creadores, un producto de calidad es sólo aquel cuyo aceptante considera que satisface sus expectativas. La educación de calidad debe ser la ejecución de un proceso que permita a los sujetos que se educan lograr un aprendizaje de conocimientos, mecanismos o habilidades para gestionar estos conocimientos, valores y capacidad creativa, y que este aprendizaje esté determinado por sus necesidades objetivas y sea capaz de satisfacerlas.

Diferentes actores del sistema educativo integran esta idea, agregando elementos para especificar aún más la idea de educación de calidad; la UNESCO, relaciona el concepto de calidad de la educación con la formación de personas integrales. En el informe “Seguimiento de la educación para todos” del año 2005; se entrega la idea de la calidad en la educación; así en la definición de la calidad, hay dos principios que caracterizan la mayoría de las tentativas de esta definición; el primero considera que el desarrollo cognitivo del educando es el objetivo explícito más importan-te de todo sistema educativo y, por consiguiente, su éxito en este ámbito constituye un indicador de la calidad de la educación que ha recibido, el segundo hace énfasis en el papel que desempeña la educación en la promoción de las actitudes y los valores relacionados con una buena conducta cívica, así como en la creación de condiciones propicias para el desarrollo afectivo y creativo del educando.

Luego, relaciona esta noción de calidad, con la posibilidad de entregar educación para todos, en este contexto, no puede realizarse sin espectaculares mejoras en la calidad del aprendizaje. de una necesidad. Esta relación realizada por la UNESCO da cuenta de una de las propiedades más importantes de la calidad, que se manifiesta al ser incorporada al concepto de educación, que es la búsqueda y el logro de un objetivo, la satisfacción.

La calidad de la educación “reside antes que en cualquier otro aspecto en la entidad misma de las metas que se persiguen” (Pérez, 2000, pp. 15). Así, la educación de calidad debe partir de la premisa de identificar los intereses y necesidades de sus aceptantes, para luego intervenir sobre ellos entregando la formación adecuada. La Convención sobre los Derechos del Niño (1990) establece en su artículo 29, la necesidad de que la educación sea capaz de desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades, esta definición reconoce en la educación el elemento más im-portante de la calidad; la definición de objetivos. La educación no tiene sentido, si no está diseñada para permitir que el niño o el sujeto que aprende, desarrolle sus capacidades al máximo.

Se dice que las escuelas eficaces son las organizaciones que proveen educación de calidad, es así, y se caracterizan porque: “Obtienen resultados de aprendizaje de los niños que superan con creces a los resultados del aprendizaje que se esperan en las escuelas con niños de similar nivel socioeconómico, son escuelas que promueven de forma duradera el desarrollo integral de todos y cada uno de sus alumnos más allá de lo que sería previsible teniendo en cuenta su rendimiento inicial y su situación social, cultural y económica” (Raczynski, 2003, pp. 1).

Incluso Matte (2003) define las claves para el éxito en el desarrollo de escuelas eficaces, lo primero es contar con un proyecto educativo consistente, luego, profesores motivados, exigidos y en constante evaluación, directivos capaces y comprometidos, una sociedad participante y altas exigencias para los alumnos. Otros señalan que hay dos conceptos esenciales relacionados para la escuela que entrega educación de calidad estos están centrados indubitadamente en aquel docente motivado, de excelente formación y de perfeccionamiento continuo, lo que le da la capacidad de resistir cualquier tipo de cambio en cada tiempo y contexto y por otro lado está la institucionalidad educativa por su capacidad también de adaptarse a las reformas, lo que hace tasar su excelente capacidad de sostenibilidad en el tiempo, por cuanto la clave se encuentra en la definición de calidad que dicha entidad maneja.


David Torruella 
Abogado ,
Profesor de Estado en Historia y Geografía, Universidad de Talca.
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, UNED, España.

No hay comentarios:

Publicar un comentario