viernes, 25 de julio de 2014

Breve recuerdo, en un breve momento, de una larga historia…



Naces un día 14 de noviembre de un año que es mejor no mencionar. Tu infancia es un poco traumá-tica, aunque paradójicamente está llena de momentos felices. Tienes dos hermanos, una mujer y el otro es varón como tú. Además de ser tu ejemplo a seguir, él es el mayor. Van al colegio con mucho entusiasmo los tres, tu hermano destaca mucho en deportes y es muy popular entre las chicas. Tu hermana, por su parte, una muchacha tímida pero preciosa, irradia belleza entre los ojos masculinos cuando camina por lo ancho y largo de su liceo. Tú, un chico normal, como cualquier otro niño de 9 años, aun el mundo no se fija en ti como sí lo hace con tus otros hermanos (Claudio de 17 y Pamela de 15). Obtuviste un promedio de 5.5 cursando el ter-cero básico, bastante mediocre si se considera tu edad y tu curso, aunque la profesora Génesis-profesora jefe- ve mucho talento en ti para las matemáticas y la educación física. Los leves elogios que recibes o los consejos de tus padres por subir tus notas los asumes como algo muy intrascendente, a ti solo te importa un balón de fútbol que te regaló tu tío Horacio, tu libro de países y una camisa estilo militar que compró tu mamá para ti en una feria costera cuando se encontraban de vacaciones.

Hoy es un día muy especial para ti y para tu familia. Hoy es 14 de noviembre y acabas de cumplir 15 años, la edad más hermosa para algunos, aunque no para todos. Tu novia, a la que conociste por medio de un amigo de tu liceo, te regala un beso y una carta hermosa, donde detallaba lo bien que tú le hacías a su vida y lo feliz que estaba de haberte conocido. Por lo demás tu dices y crees amarla, ya haces planes con ella y llo-ras cada vez que pelean. Tus padres en este día tan trascendental te regalan la camiseta de tu equipo favorito, un tal Colo Colo. Tu hermano te regala una fotografía en grande donde apareces tú, él y tu hermana Pamela, que por lo demás ha dejado este mundo hace un par de meses. Cabe recordar que su muerte fue repentina, el dolor fue enorme y la cicatriz es eterna, aunque, puede que aún no lo sepas. Aún no.
La fiesta es divertida, tus amigos gritan a coro el "cumpleaños feliz". Acto seguido una “camotera” y el mordisco a la torta que, como siempre, termina en tu cara.

Ha pasado el tiempo, ya has conocido en más de una ocasión la palabra amor. Hoy estás soltero y cuando te preguntan te limitas a responder "estoy enfocado en mis estudios". Tienes 17, estás a punto de salir de cuarto medio y te preparas para dar el gran examen llamado Prueba de Selección Universitaria. Quieres estudiar Historia, Derecho o Sicología, aunque pese a tu tono de seguridad no estás absolutamente seguro de nada. Es más, no quisieras tener que rendirla, no solo por la nostalgia y el miedo de un proceso nuevo, sino que no quieres asumir responsabilidades en tu vida. Aún deseas con todas tus fuerzas que el mundo se detu-viera, quieres ser adolescente y también niño. Extrañas las pichangas que ya no volverás a ver tan seguido porque pasarás a ser un hombre, aunque lentamente empiezas a extrañar más aún a tu hermana. ¡Qué golpes que da la vida! Qué fuerte te tienes que poner a veces, simplemente para poder seguir avanzando.

Jorge Rubio
Estudiante de Pedagogía en Educación Física

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