miércoles, 23 de julio de 2014

Proyecto ayudantías 2013

Revista Y tiene un compromiso ineludible con la participación de los estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad Mayor. Como muestra de lo anterior publicamos las ponencias del Encuentro de Ayudantes 2013 llevadas a cabo en nuestra casa de estudios. En este número daremos a conocer el trabajo de Christine Etchard Mauriziano y Marcos Acevedo Pavez, alumnos de Pedagogía en Inglés, titulado “5 claves para el ayudante del siglo XXI”.

Resumen:
A partir del desarrollo de competencias en el ayudante y la ruta del crecimiento profesional del futuro docente del siglo XXI, desprendemos la vital importancia de fijar un destino y forma de abarcar las demandas de los estudiantes dentro del aula de clases. De las preconcepciones clásicas hasta el nuevo perfil del docente, la labor educativa se basa en las relaciones entre personas y cómo construimos el conocimiento y saber en ellos. De lo anterior desprendemos 5 claves a aplicar en el salón de clases:

Liderazgo pedagógico.

Trabajo en equipo.

Organizar un ambiente estimulador del aprendizaje.

Desarrollar ayudantías efectivas.

Iniciativa e innovación.

Siguiendo las 5 claves mencionadas anteriormente es posible asumir en condiciones óptimas las
responsabilidades propias de un ayudante de cátedra, más aun es posible llevar a cabo la labor de formar estudiantes líderes, innovadores, con valor y espíritu comprometido a la hora de enfrentar el ejercicio profesional.

Palabras claves:
Competencias, ayudante, docente, liderazgo, aprendizaje, iniciativa, innovación.

Introducción
Hoy en día la sociedad del conocimiento requiere del hombre un actuar vivaz y efectivo mediante el cual poder desarrollar los diferentes aspectos que se esperan en el campo educacional. En este sentido, los
profesionales de la educación juegan un rol protagonista a la hora de esgrimir oportunidades por las cuales el hombre aprenda y comprenda el mundo. Así, la sociedad actual demanda de los profesionales de la educación un conjunto de características por las cuales sea posible acercar el saber del mundo a todos y cada uno de sus estudiantes.

De lo anterior, es de esperar que el profesional docente manifieste preparación a la hora de enfrentar la tarea educativa. En el ámbito educacional el desarrollo de habilidades y actitudes personales va de la mano del desarrollo de competencias interpersonales y el manejo asertivo de nuestro actuar en sociedad. En este sentido, de los profesionales de la educación tanto como de sus colaboradores se espera que tengan una sólida formación en valores que consideren aspectos éticos y morales del actuar propio del hombre en el siglo XXI.

La tarea educativa es emprendida tanto por la familia como por docentes, quienes a su vez ven
interpretadas sus enseñanzas en quienes encuentran en la educación el desarrollo pleno de sus habilidades y sueños. Un ayudante de cátedra universitaria es el reflejo pleno de aquel docente que inspira a través de sus características el cumplimiento pleno de las exigencias del mundo globalizado, al mismo tiempo es el complemento necesario a la hora de estrechar lazos entre los estudiantes y el conocimiento.

Una constante en la vida del profesional docente es el claro manejo de competencias que actúan como una suerte de pontificado entre el conocimiento y las demandas de sus estudiantes. El liderazgo pedagógico, el trabajo en equipo, la iniciativa e innovación a parte de la creación de un ambiente estimulador del aprendizaje son algunas de las características que un ayudante de cátedra deberá desarrollar en pos del cumplimiento de objetivos y metas educativas.

Finalmente, el ayudante de cátedra del siglo XXI deberá tener en cuenta las características mencionadas anteriormente a la hora de continuar en la ruta del crecimiento profesional. Un ayudante no puede quedar indiferente a las demandas de los estudiantes como también no puede ignorar el inevitable y constante cambio de la sociedad en la que vivimos. Es por esto que es pertinente mencionar que las claves que a continuación se presentarán son un complemento que contribuye a la personalización de la enseñanza y al desarrollo efectivo y eficiente de las responsabilidades propias de un ayudante de cátedra, capaz de llevar a cabo la labor de formar estudiantes líderes, innovadores, con valor y espíritu comprometido a la hora de enfrentar el ejercicio profesional.

Liderazgo pedagógico
Hoy en día es muy común escuchar en las críticas que se hacen a los docentes, profesores y ayudantes la carencia de liderazgo pedagógico, pero ¿qué es realmente esta característica? Aterrizando el concepto al
ayudante líder, podemos decir que un buen ayudante no solo realiza su ayudantía, sino que también desarrolla un real compromiso de los estudiantes con su proceso de aprendizaje y autoconocimiento, se transforma en un modelo a seguir tanto para los alumnos que asisten a la ayudantía como para sus compañeros de curso, también logra formar estudiantes motivados, autónomos e interesados en aprender, basándose en la retroalimentación constante de los alumnos no solo durante la ayudantía, sino que en todo momento. El ayudante líder colabora en la formación de estudiantes reconocidos a nivel institucional por su desempeño y participación, su seguridad al momento de hacer preguntas e interés constante en seguir aprendiendo la materia en contexto. Todo esto deriva en que se logre una alta convocatoria de estudiantes a las ayudantías.

Otra gran y muy frecuente interrogante a lo largo de la historia es si los líderes nacen o se hacen.
Definitivamente la respuesta ha sido fuente de discusión o polémica y aún no ha sido del todo resuelta. Según Ortiz, A. (2005) se puede analizar e interpretar el liderazgo pedagógico bajo dos grandes perspectivas: como cualidad personal del líder o como una función dentro de una organización.

En el ámbito de la educación, todos los pedagogos estamos de acuerdo con que hay que realizar un cambio en la educación, el cual se logrará mediante la motivación y el ejercicio del liderazgo dentro del aula, llegando al punto de ser un real ejemplo para quienes están siendo educados. Considerando nuestra condición de ayudantes o futuros colaboradores, el liderazgo se vuelve una realidad incluso más complicada, puesto que estamos trabajando con jóvenes de nuestra misma edad, quienes tienen conocimientos similares a los nuestros y a la vez opiniones y formas de aprendizaje muy diversos.

Es por esto que el ayudante debe ir un paso más allá y lograr que sus pares lo vean con admiración, que sus pares sientan la motivación de asistir a una ayudantía interesante y bien desarrollada y que, por sobre todo, sus pares los vean con respeto a pesar de tener edades similares y probablemente un mismo grado académico.

En síntesis, el ayudante líder debe desarrollar la capacidad de compromiso de sus compañeros para asistir a las ayudantías y para que tengan ganas de buscar el conocimiento en otros lugares fuera del aula, debe promover en sus pares la participación durante la ayudantía y evitar la conducta pasiva tan frecuente en el pro-ceso de aprendizaje de los jóvenes de hoy.

Trabajo en equipo
Según la Universidad Politécnica de Madrid, esta clave se define como:

El trabajo en equipo supone la creación de grupos de personas que se reúnen, colaboran e in-teractúan de forma específica para un fin determinado (trabajo o proyecto). Estos grupos de personas generalmente cuentan con habilidades y conocimientos complementarios comprometidos con una res-ponsabilidad en común. En consecuencia en un equipo de trabajo existe una interdependencia de las partes, con objetivos individuales y grupales que son el fin último del desarrollo del trabajo en equipo. (“Competencias genéricas: recursos de apoyo para el profesorado”, n.d)

En base a esta definición podemos decir que el ayudante del siglo XXI facilita el logro de objetivos, teniendo una orientación hacia el logro de resultados, eliminando los posibles obstáculos y colaborando con el profesor de cátedra, con quien desarrolla una relación laboral estrecha para lograr el completo desarrollo del curso, complementando ambos puntos de vista para así facilitar la mejora de resultados. El ayudante del siglo XXI debe estar constantemente haciendo sugerencias a corto y mediano plazo, sin tener miedo a las críticas ni a ser escuchado, puesto que muchas veces el ayudante es más cercano a los alumnos y sus realidades que el profesor guía. Puede formar equipos de trabajo con sus alumnos, compañeros, profesores, coordinadores, directores, otros ayudantes e incluso con estudiantes de otras carreras obteniendo resultados eficaces y sostenibles en el tiempo, haciendo que el equipo se sienta comprometido con su labor e institución. Los aportes de un ayudante de excelencia son fundamentales para el buen trabajo del equipo, logrando que cada uno de los integrantes de la cadena educativa se convierta en una pieza clave, mediante el compromiso y establecimiento de objetivos en común. Además, facilita información relevante no solo en el ámbito académico sino que también en otros aspectos de utilidad para la formación integral de los alumnos con los que trabaja, para lograr dicho objetivo, comparte las estrategias y resultados con otras áreas, colaborando en la resolución de problemas de diversos sectores de la comunidad universitaria. Por último, es reconocido por su confiabilidad y su capacidad de anticiparse a los plazos establecidos no solo por el profesor de cátedra, sino que también por los plazos que el mismo se ha propuesto para el logro de objetivos, los cuales son fundamentales al momento de planificar una ayudantía eficiente. Además, responde a las expectativas del equipo completo al adquirir y cumplir con nuevos compromisos que agregan valor al equipo que se encuentra detrás de todo este proceso educativo y a quienes lo viven activamente participando y asistiendo a las ayudantías realizadas, es decir, a toda la institución.

Organizar un ambiente estimulador del aprendizaje
El ayudante debe tener la capacidad para crear un buen clima de trabajo y administrar tanto el espacio en el que desarrollará su ayudantía como las relaciones interpersonales que pudiera desarrollar con sus alumnos, con el objetivo que los estudiantes se sientan motivados e interesados en aprender. Es por esto que destacamos como una clave fundamental la capacidad de despertar la curiosidad e interés de los
estudiantes por explorar, inventar y crear a partir de lo aprendido en la asignatura, mediante el replanteamiento de los contenidos de una forma novedosa o interesante, enseñando también estrategias nuevas para la resolución de problemas. El ayudante debe establecer una relación de confianza, para que los estudiantes se sientan relajados y se atrevan a aclarar dudas mediante la participación y conversación, de esta forma el aprendizaje será más significativo ya que se habrá roto el filtro afectivo.

Desarrollar ayudantías efectivas
El ayudante del siglo XXI aparte de realizar una clase común con actividades de inicio, desarrollo y conclusión, plantea problemas y desafíos a los estudiantes de forma constante con el objetivo de hacerles sentir que son capaces de lograr metas altas y hacerlos conscientes de que ellos son los protagonistas de su propio aprendizaje, también logra instalar hábitos de pensamiento lógico y crítico, que van más allá de lo literal o superficial, pues la principal meta es entregar las herramientas necesarias a los estudiantes para que puedan desarrollar la curiosidad, la autoconfianza y la motivación. Una vez despertado el apetito por aprender, deben entender que sus conocimientos y opiniones respecto a cualquier tema -no solo los
tratados en clases- deben ser lo suficientemente fuertes y claros para poder cuestionar con argumentos sólidos las distintas situaciones a las que deberán enfrentarse.

Desarrolla en los estudiantes las estrategias necesarias para aprender en forma autónoma y los estimula a reflexionar, evaluar y aprender de sus errores, haciéndolos sentir competen-tes y motivados frente al aprendizaje.

Iniciativa e innovación
Esta última de las más importante, puesto que es necesario innovar constantemente para adaptarse a las diversas demandas de los estudiantes, es por esto que debe también reaccionar de forma oportuna en los distintos escenarios que pudieran presentarse, actuando sistemáticamente de forma proactiva e innovadora. Es importante destacar que un ayudante con iniciativa no tiene miedo de proponer mejoras o nuevas
estrategias de enseñanza, plantea ideas que sumen valor al área y generen un impacto a nivel institucional.

Conclusión
La educación en el siglo XXI concibe el proceso educativo bajo la concepción dialógica de las relaciones entre personas. Las relaciones entre docentes y estudiantes se ven articuladas en el ideal del desarrollo de competencias y saberes tanto dentro como fuera del aula. Dada la complejidad y multidimensionalidad de los contenidos universitarios es indispensable establecer instancias por las cuales aclarar, reforzar y proyectar el saber en los estudiantes. El desarrollo de ayudantías académicas durante los semestres universitarios de-manda por parte del colaborador académico ser un aporte eficiente y efectivo para así entregar un valor agregado a los entornos del aprendizaje. De las funciones primordiales del ayudante de cátedra están el interactuar con los alumnos a través del desarrollo de ayudantías periódicas con el fin de guiarlos no solo en los procesos académicos sino que también en los procesos formativos de la vida universitaria y del compromiso que esta demanda.

Así, el ayudante de cátedra contribuye a la circulación de información y saberes toda vez que desarrolla en sus ayudantías ciertas características que son reflejos directo de la formación que el profesor guía inculca en su ayudante. El liderazgo pedagógico, el trabajo en equipo, el desarrollo de un ambiente estimulador del aprendizaje en conjunto con la efectividad de sus ayudantías, más la iniciativa e innovación del actuar del ayudante de cátedra, hace de este un instrumento fundamental para la concretización del saber dentro del aula.

Las perspectivas y claves propuestas anteriormente ofrecen un camino de éxito toda vez que sean cumplidas de manera eficiente y efectiva, en donde los procesos de aprendizaje y enseñanza manifiesten el interés del ejercicio docente como un valor flexible de formación continua y significativa.

El ayudante académico del siglo XXI ve en su labor una oportunidad de formación progresiva de su perfil docente, en este sentido la construcción personal y colectiva de pensamientos y conocimientos contribuye y asegura el complemento perfecto de la formación disciplinar universitaria. Desde esta perspectiva, es posible evidenciar la formación de estudiantes líderes, innovadores, con valor y espíritu comprometido a la hora de enfrentar el ejercicio profesional.

Referencias

- Competencias docentes. (n.d.). Retrieved from http://ww2.educarchile.cl/Portal.Base/Web/verContenido.aspx?ID=137009
- Competencias genéricas: recursos de apoyo al profesorado. (n.d.). Retrieved from http://innovacioneducativa.upm.es/competencias-genericas/formacionyevaluacion/trabajoEquipo
-Ortiz, A. (2005). Liderazgo pedagógico: el arte de ser un maestro exitoso. Retrieved from http://www.monografias.com/trabajos26/liderazgo-pedagogico/liderazgo-pedagogico.shtml

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