viernes, 18 de julio de 2014

Sobre las habilidades transversales

En los últimos años el tema de la calidad en la educación ha estado en la primera fila del acontecer nacional. Cuando hablamos de “calidad”, debemos comprender que es un concepto mucho más transversal de lo que se cree y que esta “calidad” comienza por uno mismo, independiente de las políticas públicas que se establezcan. Muchos estudiantes ingresan a la universidad y se enfrentan a un mundo completamente nuevo, con reglas, actividades, exigencias y comportamientos a los que probablemente no estaban acostumbrados o ignoraban, insertándose y desenvolviéndose dentro de una cultura desconocida.

Es preocupante ver cómo un alto porcentaje de los alumnos de primer año no han desarrollado previamente las habilidades comunicacionales o no las traen consigo, como la escritura y lectura académicas, que son destrezas propias del contexto universitario. Para que el estudiante asimile y trabaje las estrategias de escritura y comprensión de textos académicos, es necesario que reciba la guía adecuada por parte de aquellos miembros de la comunidad que ya conocen sus modos de organización y las leyes que la rigen: los profesores.

Esto implica que todos los docentes deberían propender al desarrollo de estas y no circunscribirlas a una asignatura determinada o asociada a estos temas, pues es probable que al alumno nunca antes se le exigió o recalcó la importancia de estos contenidos prácticos.

Todos los docentes somos llamados a preocuparnos de fomentar las estrategias de escritura y lectura en nuestros estudiantes, realizando una serie de actividades que fomenten y trabajen en pos del desarrollo de estas habilidades, transversales a todas las áreas, independiente de la especialidad. Si bien no podemos hacernos cargo de todas las deficiencias que el sistema escolar presenta, sí podemos considerar que las conductas de entrada serán muy diferentes entre nuestros alumnos, que quizás la obviedad de una buena escritura y uso correcto de la gramática no será tal y, por ende, será necesario trabajar en la adquisición de estas habilidades.

En los programas se sugiere bibliografía, pero los estudiantes vienen de un sistema donde esta no es utilizada y, por lo mismo, en muchas ocasiones nuestros alumnos no consideran este material, por ello es necesario recalcar la preponderancia que estos apoyos tienen, tanto para la asignatura, como para el desarrollo de las habilidades blandas, pudiendo considerar actividades que acerquen al alumno al material bibliográfico (fichas, cuestionarios, interpretaciones, lecturas en clase, etc.).

Será necesario comprender que nuestros estudiantes ingresan a la universidad, siendo esta una cultura nueva para ellos; asimismo, será fundamental que todos entendamos la lectura y escritura académicas como actividades híbridas e integrales y como una herramienta de aprendizaje, promoviendo y considerando a la lectura como base del buen escribir y a la escritura como apoyo a la lectura. Para lo anterior resulta muy beneficioso el trabajo y evaluaciones articuladas, pues los alumnos son retroalimentados en distintas asignaturas, bajo una pauta común donde se miden diversas habilidades propias de cada área, pero que apuntan a un objetivo común: un alumno integral.

Este trabajo ya se realiza en nuestra facultad y en el caso puntual de Introducción a la Psicopedagogía y Habilidades Comunicativas Escritas, ha dado excelentes resultados, ya que los alumnos realizaron un trabajo único evaluado en dos ramos diferentes, donde cada área se enfocó en sus contenidos y habilidades asociadas a la misma y los estudiantes recibieron doble orientación pedagógica, entendiendo la relevancia que tiene no solamente la “materia”, sino el modo en que pueden explicar a otros a través de un texto escrito coherente y cohesivo, sin errores.

Si bien la calidad comienza en la individualidad del sujeto, podemos y debemos contribuir – como formadores y guías – en la adquisición y desarrollo de habilidades transversales.



Pamela Salinas
Profesor de Estado en Castellano, USACH, Lic. en Educación, USACH
Magister en Gestión Educacional, USACH

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