miércoles, 27 de agosto de 2014

Atención al exceso de información

Dentro de los desafíos que plantea el fenómeno de la Globalización hay uno en el que tal vez no se le ha puesto mucha atención: la sobreinformación o exceso de información, principalmente en internet.

Si hasta hace no mucho el problema, a la hora de investigar, elaborar algún ensayo, artículo, trabajo o un simple taller, era encontrar la suficiente información que nos permitiera emprender nuestro trabajo, hoy
pareciera que esa dificultad no existe. Pero eso es solo una apariencia ya que detrás del exceso de información al que hoy podemos acceder se esconde la trampa de que un porcentaje muy elevado de esa información no sirve, ya sea por su carácter sesgado, por su escaso rigor académico/científico o, incluso, por su pobre nivel formal (redacción, ortografía, etc.).

Lo anterior constituye un desafío bastante importante: ¿cómo los profesores seremos capaces de orientar, aconsejar y guiar a nuestros estudiantes en ese océano interminable de información que los espera en la red, y que tientan a los alumnos con una búsqueda fácil, simple y expedita de información? ¿Cómo podemos disuadir a muchachos que creen, erróneamente, que con un solo click encontrarán todo lo solicitado? ¿Cómo hacerles entender a los estudiantes que la Wikipedia no es la mejor herramienta para trabajar, y que deben evitar los copy-paste? ¿Cómo, al fin, enseñarles a hacer buenas, verdaderas, provechosas y rigurosas investigaciones, aprovechando el material disponible y con la suficiente capacidad para discriminar la información que satura nuestra cotidaneidad?

Cuando éramos pequeños el problema era dónde encontrar ese libro, ese documento, esa revista que tenía lo que buscábamos. Ahora el problema es saber qué libro, qué documento, qué página web, qué artículo sirve realmente a mi propósito. La formación de los futuros profesores implica un elevado grado de autonomía y sagacidad a la hora de formar una opinión, recoger datos y estructurar una conclusión y sus resultados. El rol del profesor debe ser, por tanto, guiar a nuestros estudiantes en ese proceso, razón por la cual se hace imprescindible adecuarse a la nueva realidad llena de datos, ideas e informaciones no siempre pertinentes. Si no somos capaces de orientar a los futuros profesores en este crucial aspecto de la educación los futuros profesores se sentirán tentados a entregar información insuficiente, llena de sesgos, de prejuicios, de falsedades y errores que pueden complejizar aún más el panorama de la educación chilena.

El profesor tiene un rol tremendamente importante en el futuro del país. No podemos dejar de asumir nuestro compromiso.

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